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Reencuentro inesperado: el amor de verano que sobrevivió al tiempo y las adversidades, 26 años después se reencuentran en Irlanda

Kerri y Dirk: un amor que desafía el tiempo y la distancia.
Kerri y Dirk: un amor que desafía el tiempo y la distancia.

Hasta el verano de 1993, Kerri Cunningham y Dirk Stevens eran dos adolescentes que no se conocían. Kerri, de 14 años, viajaba con su familia a Italia, haciendo escalas en Inglaterra y Francia, sin estar entusiasmada por dejar a sus amigos en Nueva York. Sin embargo, su perspectiva cambió drásticamente cuando, durante un trayecto en ferry desde Calais, Francia, conoció a Dirk, un joven de 15 años que la cautivó de inmediato. “Me enamoré inmediatamente. Hugh Grant era muy famoso en aquella época. Y él tenía un peinado parecido al del joven Hugh Grant”, relató Kerri a CNN Travel.

El interés fue mutuo; Dirk quedó fascinado por la sonrisa y el cabello oscuro de Kerri. La conexión entre ambos se vio reforzada por la buena relación entre sus familias, que compartieron momentos juntos durante las vacaciones. Las cenas se convirtieron en ocasiones para que Kerri y Dirk se sentaran juntos, disfrutando de largas charlas y música en su Walkman, incluso escapándose a fiestas. “Hay fotos nuestras con botellas de champán que nos llevamos de la cena”, recuerda Dirk, mientras Kerri añade que “estoy bastante segura de que nos robamos algunos besos cuando nuestros padres no miraban”.

Al finalizar sus dos semanas de vacaciones, la despedida fue dolorosa. “Fue horrible”, rememora Dirk. Sin embargo, ambas familias acordaron reunirse nuevamente en el verano de 1994, lo que permitió que los jóvenes mantuvieran su relación a través de cartas y llamadas telefónicas. Cuando se volvieron a ver, Dirk saludó a Kerri llamándola “cariño”, lo que la hizo sentir que la chispa seguía viva. “Sé que es algo típico inglés, pero cuando me llamaba ‘cariño’, mi corazón se derretía”, confesó Kerri.

Aprovecharon cada momento juntos, incluso Dirk la acompañaba a su trabajo de verano. Sin embargo, la realidad de la vida los separó cuando ambos comenzaron la universidad, y su comunicación se fue desvaneciendo, aunque sus familias continuaron en contacto.

La vida de Kerri dio un giro trágico cuando su padre fue diagnosticado con ELA y falleció cuando ella tenía 19 años. Este evento devastador llevó a Kerri a cancelar un viaje a París, pero también a reencontrarse con Dirk, gracias a la iniciativa de la madre de él, quien sugirió que se reunieran en la capital francesa para apoyarse mutuamente. Su reencuentro fue agridulce, marcado por la tristeza de la pérdida de su padre y la alegría de volver a verse.

Ambos regresaron a sus vidas, pero el destino les tenía preparadas más sorpresas. Dirk formó una familia y tuvo tres hijos, mientras que Kerri se casó con Dean, un amigo de Long Island. Sin embargo, en 2015, la hija de Dirk fue diagnosticada con un trastorno genético neurológico y, un año después, su madre falleció. En el mismo año, el esposo de Kerri fue diagnosticado con un tumor cerebral terminal y falleció un año y medio después.

A pesar de que Dirk intentó contactarla para ofrecerle apoyo, Kerri estaba centrada en las necesidades de su esposo enfermo. Tras su muerte, una tía de Kerri le sugirió un viaje a Irlanda para escapar de su dolor, y Dirk no tardó en proponer un encuentro. En solo dos días, ambos compartieron sus sentimientos y experiencias, revelando sus infelicidades y el deseo de no separarse nuevamente. Dirk se arriesgó y le confesó su amor, preguntando: “¿Quizás podamos hacer que esto funcione?”.

Seis años después de ese emotivo reencuentro en Irlanda, Kerri y Dirk han consolidado su relación y, a sus 40 años, viven juntos, equilibrando sus vidas entre Estados Unidos y el Reino Unido. Kerri, quien no tuvo hijos con Dean, considera que conocer a los hijos de Dirk ha sido “un verdadero regalo”.

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