
La actriz y escritora italoestadounidense Julia Fox abordó en una reciente entrevista para el pódcast Reclaiming with Monica Lewinsky los estigmas de la maternidad, la presión mediática y la búsqueda constante de originalidad en la industria del cine internacional. Durante la conversación, la presentadora y activista Monica Lewinsky compartió cómo su experiencia con la maternidad y su camino hacia la sobriedad han transformado su enfoque vital, mientras enfrenta los desafíos de ser una mujer bajo un escrutinio exigente.
En el inicio de la charla, Julia Fox admitió que experimenta una tendencia hacia la nostalgia y la ansiedad, enfatizando su esfuerzo por establecerse en el presente. “Siento que pienso mucho en el pasado y me preocupo por el futuro, pero estoy trabajando para estar más presente”, expresó. La actriz relató que lograr ese equilibrio ha requerido apoyo en un ambiente que considera sumamente competitivo. Resaltó el papel fundamental de la directora de casting Carmen Cuba, a quien describió como un “ángel guardián”, subrayando la importancia de contar con figuras que respalden y defiendan a quienes buscan desarrollarse en el ámbito artístico.
En cuanto a sus vínculos familiares, Fox se centró en la compleja relación que tuvo con su padre, un trabajador de la construcción. A pesar de los períodos de distanciamiento, él fue parte de su vida adulta, aunque no siempre de manera cercana a nivel emocional. Tras el nacimiento de su hijo, observó que su padre optaba por ayudar con las tareas del hogar, en lugar de manifestar abiertamente su deseo de compartir tiempo con su nieto. Para ella, esto reflejaba las dificultades emocionales heredadas de generaciones anteriores, marcadas por una falta de expresión afectiva. La ausencia de su madre, quien reside en Italia, también la obligó a asumir responsabilidades adultas desde una edad temprana, lo cual influyó en su visión sobre la maternidad. Este bagaje familiar le otorgó una perspectiva al criar a su hijo, impulsándola a reflexionar profundamente sobre romper ciclos y promover valores diferentes.
La llegada de la sobriedad marcó un cambio radical en su estilo de vida. Habló con franqueza sobre los complejos excesos que enfrentó para afrontar el dolor, explicando: “Mis mecanismos de realidad eran drogas, sexo, compras, cualquier cosa que hiciera sentir mejor”. Decidió mostrarse vulnerable de manera directa, sin “anestesia” respecto a esto, y reconoció: “A veces siento que estoy viviendo en anestesia”, asegurando que este proceso le ayudó a sanar heridas de la infancia y a forjar una relación distinta con su propio hijo. Dijo que trabaja para que su hijo aprenda a identificar y expresar sus emociones, utilizando herramientas lúdicas como gráficos y tarjetas para normalizar la inteligencia emocional en la infancia. Sobre su crianza, explicó: “Estoy haciendo una especie de programación sutil donde jugamos a ser superhéroes, y él es Valentino, el protector de las mujeres”. Su objetivo es que crezca bajo principios de respeto, empatía y protección hacia los demás, transmitiendo un modelo diferente al que conoció en su niñez.
La crítica a las presiones de género fue un tema recurrente en su discurso, donde la intérprete fue enfática al exponer las expectativas que enfrentan las mujeres en Hollywood y en la sociedad en general. Cuestionó abiertamente la idealización del rol tradicional de esposa y rechazó la exigencia de equilibrar el hogar, el autocuidado y el éxito profesional. “Hay que mantener a un hombre, limpiar la casa, ser niñera, enfermera y cocinera”, remarcó en el pódcast, subrayando su incomodidad frente al resurgimiento de modelos tradicionales que limitan la libertad y diversidad femenina.
El impacto de los medios y las redes sociales también fue objeto de su crítica, recordando cómo antiguos titulares sensacionalistas dieron paso a una toxicidad silenciosa y persistente, con comentarios que han causado daño. “El daño que hicieron los tabloides se ha filtrado, ahora lo hacemos entre nosotras”, lamentó Fox. Además, mencionó recientes casos como los de Amber Heard, Blake Lively y Sydney Sweeney, quienes fueron blanco de ataques y escrutinio digital. Aunque la agresividad ha disminuido, la violencia simbólica persiste en los espacios de interacción, perpetuando el machismo hacia las mujeres.
En el ámbito profesional, Fox habló sobre su experiencia en Uncut Gems, aclarando que el personaje que interpretó era una versión artificial de sí misma, una construcción ajena a su verdadera identidad. Reconoció la influencia de personalidades como Marlon Wayans y Jordan Peele en su desarrollo. Por otra parte, defendió la belleza vivida y se opuso a adaptarse a estándares estéticos. Insistió: “La belleza está en lo vivido, en la verdad, no en el camuflaje”. Actualmente, está trabajando en un nuevo libro que reúne relatos y ensayos sobre la actualidad femenina, considerando que elegir este formato le permite mostrar la complejidad de la vida moderna de manera más diversa. También sostuvo que el establecimiento de límites es esencial para proteger su bienestar personal. Al cierre de la entrevista, Fox reflexionó sobre la importancia de “reclamar” el cuidado de su trabajo, y tras tomar sus primeras vacaciones en dos años, recordó que el simple hecho de estar en la playa le devolvió el verdadero sentido de su día a día: crear momentos de plenitud y conexión genuina.