El empresario Jorge Orellana, quien colaboró con el exfutbolista Mauricio Pinilla en la gestión de un bar en Constitución, ha revelado los factores que llevaron al establecimiento a enfrentar serios problemas económicos, culminando en su quiebra. Orellana indicó que el emprendimiento no logró alcanzar la rentabilidad esperada y se vio afectado por una serie de obstáculos financieros que superaron las proyecciones iniciales.
En una entrevista con el programa Mucho Gusto, Orellana explicó que, a pesar de los esfuerzos realizados para mantener el negocio en funcionamiento durante sus primeros meses, las ventas no fueron suficientes para cubrir los costos operativos y las inversiones necesarias para su apertura. Este escenario, combinado con altos costos fijos y un entorno económico complicado, afectó gravemente la viabilidad del proyecto.
Orellana también mencionó que el local requería remodelaciones para habilitar un segundo piso, lo que permitiría aumentar la capacidad de atención. Sin embargo, a pesar de las promesas de realizar estos trabajos, nunca se llevaron a cabo, lo que contribuyó a la disminución de los ingresos y a la incapacidad de cubrir los gastos. “Se fue todo al carajo”, expresó Orellana, reflejando la frustración por la situación.
A pesar de los problemas financieros del bar, Orellana aseguró que la vida personal de Pinilla no se vio afectada, citando un evento en el que se gastaron casi $5 millones en el cumpleaños de su padre. “Pagando ese nivel de plata y yo trabajando con unos presupuestos bastante acotados, no había una igualdad ni relación en invertir en el negocio”, comentó Orellana.
El exsocio de Pinilla destacó que las decisiones administrativas se tomaron con la intención de fomentar la actividad local y generar empleo, pero la realidad comercial resultó ser muy diferente a lo planeado. Orellana recordó que en un momento, Pinilla se sintió abrumado por las exigencias relacionadas con el pago de personal y proveedores, y finalmente se desentendió del negocio, delegando la gestión a su padre.
Orellana también reveló que, en un intento por mantener el negocio a flote, llegó a postergar su propio sueldo para poder pagar a los empleados. Sin embargo, tras un periodo de agotamiento, decidió dejar la administración y plantear una demanda. En este contexto, relató que el padre de Pinilla le advirtió que no tendría éxito en su litigio, pero Orellana finalmente ganó el caso judicial.

