Maite Solabarrieta, hija de Ivette Vergara, brilla en el vóley tras mudarse a EE. UU. y unirse a Oral Roberts University. Su futuro deportivo es prometedor.
El reciente matrimonio de Ivette Vergara y Fernando Solabarrieta ha tenido un impacto significativo en la vida de sus tres hijos: Nicolás, Maite e Iñaki. Mientras que Nicolás ha compartido algunos momentos de su vida en redes sociales, Maite e Iñaki han preferido mantener un perfil más bajo. Sin embargo, la historia de Maite, nacida el 29 de junio de 2001, destaca por su conexión con el deporte, siguiendo los pasos de su madre, Ivette Vergara, y de su padre, el reconocido periodista Fernando Solabarrieta.
Desde una edad temprana, Maite Solabarrieta demostró un interés notable por el vóley, un deporte que también ha sido una gran pasión para Ivette Vergara. A los 12 años, Maite ya formaba parte de la Selección Chilena de Voleibol, lo que evidenció que el talento de su madre se manifestaba en ella. En su adolescencia, se unió al equipo de Colo Colo, donde continuó perfeccionando sus habilidades en la cancha.
En 2021, tras finalizar su educación media, Maite tomó la decisión de mudarse a Estados Unidos con el objetivo de avanzar en su carrera deportiva. Se inscribió en la Universidad de New Orleans, donde se unió al equipo de vóleibol conocido como los New Orleans Privateers. Esta decisión representó un paso significativo en su trayectoria, impulsada por el ejemplo y el apoyo constante de su madre, Ivette.
Recientemente, en 2023, Maite Solabarrieta dio un nuevo paso en su carrera al cambiar de institución y unirse a la Oral Roberts University. A través de su cuenta de Instagram, la joven compartió la noticia con entusiasmo, expresando su alegría por representar a su nuevo equipo y mostrando su nuevo uniforme universitario, lo que refleja su compromiso y dedicación al deporte.
El camino de Maite Solabarrieta, caracterizado por su esfuerzo y el legado de Ivette Vergara, continúa destacándose en el ámbito deportivo, sugiriendo un futuro prometedor para la joven voleibolista. La relación entre madre e hija es un testimonio del amor y la pasión por el deporte que se mantiene a pesar de los cambios en la dinámica familiar.

