Irán enfrenta una crisis política y social sin precedentes, con al menos 12,000 muertes reportadas en protestas antigubernamentales, aunque se sospecha que la cifra real podría alcanzar las 20,000.
Desde el 28 de diciembre de 2025, más de 500 movilizaciones han tenido lugar en 31 provincias del país, reflejando un descontento que se ha intensificado en los últimos años. Inicialmente, las manifestaciones se centraron en la crisis económica, caracterizada por una inflación anual cercana al 40%, pero rápidamente evolucionaron hacia un cuestionamiento directo del régimen de la República Islámica y su control sobre la población.
El régimen iraní ha mantenido un hermetismo extremo, sin proporcionar cifras oficiales sobre las víctimas, lo que ha dificultado la labor de los medios de comunicación extranjeros, que no han podido verificar la situación debido a bloqueos en internet y llamadas internacionales. Reporteros Sin Fronteras ha exigido el restablecimiento de las telecomunicaciones y la liberación de 24 periodistas detenidos, afirmando que “debe respetarse el derecho del pueblo iraní y de la comunidad internacional a estar informados”.
La crisis económica se ha visto agravada por el colapso del rial, la moneda local, que ha disparado los precios de alimentos básicos. En diciembre, el gobierno iraní implementó un nuevo esquema de precios para la gasolina subsidiada, lo que incrementó el costo de este combustible y aumentó la presión sobre la población. Además, se anticipan aumentos de precios más significativos, ya que el gobierno revisará los costos cada tres meses y ha eliminado un tipo de cambio preferencial para la mayoría de los productos.
Las protestas han trascendido la economía, alimentadas por el descontento social que se intensificó tras la muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022. Amini, una joven kurda-iraní, fue arrestada por la policía moral por presunto incumplimiento del código de vestimenta y falleció tras ser llevada a un centro de reeducación. Su muerte desató una ola de protestas que incluyó actos de desobediencia civil, como el retiro del velo por parte de muchas mujeres.
El investigador en sociología Eli Khorsandfar comentó que “el movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres, pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones”, destacando que las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones económicas y rápidamente se convirtieron en un clamor por cambios más profundos.
Durante las manifestaciones, se han escuchado cánticos en apoyo al príncipe heredero exiliado, Reza Pahlavi, quien ha expresado su deseo de que se realice un referéndum para decidir el futuro político de Irán.
En el ámbito internacional, el presidente estadounidense Donald Trump ha criticado al régimen iraní y ha insinuado la posibilidad de una intervención estadounidense para “ayudar” a los manifestantes. Funcionarios estadounidenses han indicado que Trump está considerando acciones militares, mientras que el régimen iraní ha denunciado la intervención de Estados Unidos e Israel en las protestas. Trump ha instado a los “patriotas iraníes” a continuar manifestándose, afirmando que “la ayuda está en camino”, aunque no ha especificado a qué se refiere con ello.
La Revolución Islámica de 1979 marcó un cambio radical en la historia de Irán, transformando el país de una monarquía a una república islámica bajo el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini, estableciendo un sistema teocrático que ha perdurado hasta la actualidad.

