El director mexicano Guillermo del Toro presenta en la Mostra de Venecia su adaptación de Frankenstein, basada en la obra de Mary Shelley, que explora la historia de Victor Frankenstein, un científico egocéntrico que crea una criatura que lo llevará a su propia ruina. En una de las citas más impactantes de la película, el personaje de Oscar Isaac dice: “Buscando vida, creé muerte”, lo que refleja la complejidad del creador y su relación con su creación, que en muchos aspectos despierta ternura. La película, que se caracteriza por su cuidada estética gótica, aborda temas como la violencia, el autoconocimiento y la identidad a través de un personaje cautivador interpretado por el actor australiano Jacob Elordi.
Durante el Festival de Cannes en mayo, Guillermo del Toro describió su obra como “una emotiva, tan personal como todo lo demás” que ha hecho, señalando que trata sobre “ser padre, ser hijo”. Aclaró que no estaba haciendo una película de terror, sino un filme “increíblemente emocional”. Este proyecto, que será estrenado en Netflix, concluye una búsqueda que comenzó cuando tenía 7 años, al ver “por primera vez las películas de James Whale”, realizadas en los años 1930. El director, conocido por obras como El laberinto del fauno y La forma del agua, expresó: “La obra maestra está llena de preguntas que me queman dentro del alma: existenciales, tiernas, salvajes, sin escapatoria, solo la mente joven puede plantear lo que los adultos e instituciones creen poder responder”. Sin embargo, agregó: “Para mí, los monstruos tienen la respuesta a todos los misterios”.
Además de la presentación de la película, se ha convocado una manifestación a partir de las 17 horas (hora de Italia) en el Lido, la isla de la laguna de Venecia donde se lleva a cabo el festival. La marcha, bajo el lema “Paren el genocidio en Palestina”, fue organizada por un colectivo de profesionales del sector audiovisual llamado Venice4Palestine, que se ha creado recientemente. Los convocantes de la protesta buscan “romper el silencio y desviar el foco del festival hacia la realidad”, según un comunicado. Afirmaron que “el cine debe quedar como un evento que no esté aislado de la realidad, convirtiéndose en un espacio para denunciar lo que está sucediendo en Israel con la complicidad de los gobiernos occidentales”. Para el domingo, también han organizado un acto en colaboración con el movimiento BDS, que elabora campañas de boicot, desinversiones y sanciones contra Israel.
Por su parte, el director artístico del festival, Alberto Barbera, sostuvo el miércoles que el certamen es “una apertura al debate”. “Nunca hemos dudado en declarar claramente nuestro enorme sufrimiento frente a lo que está sucediendo en Palestina (…), la muerte de civiles y, sobre todo, de niños”, insistió.

