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Giovanni Aldini: el científico que electrificó cadáveres y dio vida a Frankenstein

Giovanni Aldini: el físico que buscó revivir muertos e inspiró a Frankenstein.
Giovanni Aldini: el físico que buscó revivir muertos e inspiró a Frankenstein.

El interés por la posibilidad de revivir a los muertos ha fascinado a la humanidad durante siglos. En el contexto de la ciencia del siglo XVIII y XIX, el físico italiano Giovanni Aldini se destacó por sus experimentos que buscaban utilizar la electricidad para este fin. Su trabajo no solo dejó una huella en la historia de la ciencia, sino que también inspiró a la célebre autora británica Mary Shelley, quien escribió la famosa novela Frankenstein, en la que se exploran temas relacionados con la vida y la muerte a través de la ciencia.

Los inicios de Giovanni Aldini

Giovanni Aldini nació en Italia y se graduó en física en la Universidad de Bolonia en 1782. Posteriormente, ocupó la cátedra de física experimental que había pertenecido a su tío, Luigi Galvani, un pionero en el estudio de la electricidad animal. Galvani es conocido por sus experimentos que demostraron que los músculos de animales muertos podían contraerse al ser estimulados con electricidad, lo que llevó a la creación del término “galvanismo”, en honor a su apellido.

El galvanismo y sus implicaciones

Aldini, inspirado por los trabajos de su tío, comenzó a aplicar técnicas de galvanismo en humanos, lo que generó un gran interés y controversia en la comunidad médica de su tiempo. En el contexto de la época, se creía que la electricidad estaba relacionada con los procesos vitales, y algunos científicos pensaban que podría ser utilizada para revivir cadáveres. Aunque hoy en día sabemos que esto no es posible, el uso de desfibriladores para reanimar a personas en paro cardíaco puede considerarse un antecedente lejano de las ideas de Aldini.

Experimentos controvertidos

Uno de los experimentos más notorios de Aldini tuvo lugar en 1803, cuando un hombre llamado George Forster fue ejecutado por asesinato en Londres. Tras su ejecución, Aldini obtuvo permiso para trasladar el cuerpo al Royal College of Surgeons para realizar una demostración pública. Durante esta exhibición, Aldini utilizó electricidad para estimular el cadáver.

El procedimiento comenzó con Aldini aplicando agua salada en las orejas del difunto y conectando electrodos a una batería. Los resultados fueron sorprendentes: el rostro del cadáver se deformó, sus párpados se movieron y su mandíbula comenzó a temblar. Según informes de la época, como los del periódico The Times, “los músculos del rostro se retorcieron terriblemente y se abrió un ojo. Posteriormente, la mano derecha se levantó y se apretó, y las piernas y los muslos se pusieron en movimiento”. Este evento fue considerado por muchos como un espectáculo macabro y generó un intenso debate sobre la ética y la ciencia detrás de tales experimentos.

Reacciones y debates en la comunidad científica

El trabajo de Aldini no pasó desapercibido. Iwan Morus, profesor de historia en la Aberystwyth University, analizó las reacciones a sus experimentos en un artículo para The Conversation. Algunos críticos se burlaron de la idea de que la electricidad pudiera devolver la vida, mientras que otros tomaron el tema con seriedad. El profesor Charles Wilkinson, quien colaboró con Aldini, describió el galvanismo como “un principio estimulante” que podría ser el vínculo entre la materia y el espíritu.

En 1814, el cirujano inglés John Abernethy también abordó el tema en una conferencia, lo que provocó un acalorado debate con su colega William Lawrence. Abernethy defendió la idea de que la electricidad era una fuerza vital, mientras que Lawrence argumentó que no era necesario invocar tal fuerza para explicar los procesos de la vida.

La influencia en la literatura y la cultura

La novela Frankenstein, publicada en 1818, se sitúa en un contexto donde el debate sobre la vida eléctrica estaba en pleno apogeo. William Lawrence, quien era médico de Mary Shelley y su esposo Percy Shelley, pudo haber influido en su interés por el galvanismo y los experimentos de Aldini. Morus señala que, aunque hoy en día Frankenstein puede parecer una obra de ficción, para sus contemporáneos no era tan fantástica, ya que estaban familiarizados con las posibilidades de la electricidad en relación con la vida.

La novela de Shelley, al igual que las discusiones sobre el galvanismo, generó un amplio espectro de respuestas y debates en su tiempo, reflejando la fascinación y el temor que la ciencia podía evocar en la sociedad.

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