La Generación Z, compuesta por jóvenes nacidos entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000, se encuentra inmersa en un contexto de transformaciones que no solo definen su presente, sino que también condicionan su futuro. Este grupo ha crecido en un entorno marcado por la digitalización, la crisis ambiental y la automatización del trabajo. En este escenario, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana en sus rutinas laborales, mientras que el cambio climático ha escalado posiciones hasta consolidarse como una de sus principales preocupaciones.
Datos recientes indican que, entre múltiples problemáticas globales, la emergencia climática ocupa un lugar central en las prioridades de los jóvenes. Las temperaturas y las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en ascenso, y los niveles del mar también están aumentando. Al mismo tiempo, eventos meteorológicos extremos como sequías y tormentas están registrando cifras sin precedentes. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha definido el año 2024 como uno de los más cálidos, con 175 registros que han provocado fenómenos como desplazamientos masivos de personas y una pérdida significativa de biodiversidad. En la misma línea, la organización ambientalista Greenpeace advierte que, si no se revierte la tendencia actual, la temperatura global podría incrementarse hasta 4.8 °C hacia finales del siglo XXI, lo que tendría impactos severos sobre el medio ambiente y la salud humana.
En este contexto, alrededor del 85% de los jóvenes de entre 16 y 25 años se muestran preocupados por el impacto que tiene el planeta, según una encuesta realizada a casi 16,000 personas en 50 estados de los Estados Unidos. Un estudio reciente, realizado en el marco del festival Lollapalooza Argentina 2025, reveló que la crisis climática se ha consolidado como la principal preocupación de los jóvenes. Más del 34% de los encuestados identificaron este problema como alarmante a nivel global, superando otras preocupaciones como la violencia de género y los derechos del colectivo LGBTI+ (25%) y los incendios y la deforestación (20%).
Este cambio en las prioridades refleja cómo los fenómenos climáticos extremos han afectado tanto a la región como al resto del mundo. El festival, que se celebró del 21 al 23 de marzo, no solo destacó la música, sino que también se convirtió en un punto de encuentro para la expresión de valores y compromisos sociales. La organización Natura llevó a cabo un análisis con 180 encuestas para evaluar cómo han evolucionado las preocupaciones socioambientales y qué hábitos han adoptado los jóvenes en respuesta a estos desafíos.
De acuerdo con los resultados del estudio, la preocupación por el cambio climático ha desplazado a otras problemáticas en comparación con una encuesta similar realizada en 2023. Este enfoque se relaciona con los registros de los últimos años, donde los problemas ambientales ocupan un lugar importante en las menciones de los jóvenes, alcanzando un 20%. Estos problemas afectan directamente a los ecosistemas y a las comunidades locales, y han sido recurrentes en varias regiones de América del Sur, donde grandes extensiones de terreno han sido devastadas.
Otro hallazgo significativo del estudio es el aumento en la adopción de hábitos de consumo consciente, con un 17% de los encuestados señalando que este es uno de los cambios que han incorporado para contribuir al cuidado del planeta. Este porcentaje representa un crecimiento notable del 2.3% registrado anteriormente, lo que evidencia la percepción de que es necesario enfrentar los desafíos sociales y ambientales de manera colectiva. Un 70% de los encuestados afirmaron que estas acciones deben ser impulsadas por la comunidad, en contraste con menos del 15% que considera que pueden lograrse únicamente a través de acciones individuales.
La importancia de orientar las decisiones hacia prácticas que devuelvan las capacidades al planeta y promuevan la regeneración de los ecosistemas es clave. Este compromiso con causas sociales y ambientales es un indicador del talento y la capacidad de adaptación de los jóvenes en un contexto desafiante. Los escenarios actuales permiten incluso que los jóvenes interactúen con el público adulto, compartiendo premisas que van desde la música hasta ideales sociales.
El sociólogo y psicólogo Martín Wainstein, profesor consultor e investigador en psicología social de la Universidad de Buenos Aires (UBA), comentó en una nota reciente a Infobae que “los eventos musicales, en este caso, fiel a la tradición de la diversidad, presentan una programación amplia que abarca una variedad de géneros y edades de los asistentes”. Esto cumple, así, con “objetivos masivos: actuar mediante un híbrido que facilita la construcción de identidades culturales a través de varios recursos”.
Incluso, los Alfa, nacidos entre 2010 y 2025, han tomado la iniciativa de participar en debates políticos, mostrando empatía y una fuerte lucha contra el racismo y la pobreza. Se espera que los Alfa, que crecen en un entorno automatizado y con inteligencia artificial, sean autodidactas y se adapten a nuevas tecnologías, sin dejar de lado temáticas de movimientos sociales como el feminismo y la diversidad, que se convierten en parte de su discurso cotidiano.
La ecoansiedad es un tema que afecta a muchos jóvenes, siendo a veces una cuestión ligada a la salud mental. Un estudio realizado en Bath, Reino Unido, identificó señales de preocupación en la comunidad académica. Del total de 4,764 consultados, el 41% era personal y el 14% alumnado, y 19 estudiantes manifestaron estar “extremadamente preocupados” por el cambio climático. Además, entre el 33% y el 36% del estudiantado dijo estar “muy preocupados”. Estos niveles de inquietud fueron superiores a los registrados anteriormente. El equipo de Acción Clima de la institución, encargado de la metodología de análisis, estuvo a cargo de Lorraine Whitmarsh, Paul Haggar y Kaloyan Mitev.

