
El animador y locutor radial Francisco Kaminski se encuentra en el centro de una controversia tras ser acusado de estafa relacionada con la producción de la fonda «Doña Flor», un evento que estaba programado para llevarse a cabo en el Estadio de la Contraloría Andes, en La Florida.
La situación se desató cuando el empresario José Tomás Devlahovich presentó una querella en contra de Kaminski el pasado 2 de marzo. Según el documento judicial, Devlahovich había decidido invertir en el proyecto tras recibir información de Kaminski, quien le aseguró que el evento contaba con todos los permisos y contratos necesarios para su realización. La fonda «Doña Flor» había mostrado avances significativos en su organización, con una parrilla musical que incluía a cerca de 25 artistas y la participación de food trucks, lo que generó expectativas entre el público.
Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrentaba la producción era completar el financiamiento del evento. Kaminski, quien se presentó como el administrador principal, garantizó que todo estaba en orden para llevar a cabo el espectáculo. Devlahovich, interesado en participar, estableció condiciones, incluyendo que la recaudación de las entradas, que se realizaría a través de la plataforma Passline, quedara bajo su control.
Durante el proceso de traspaso de la cuenta de Passline, surgió un inconveniente: se descubrió que Kaminski tenía una deuda con la plataforma, la cual Devlahovich tuvo que asumir para asegurar la continuidad del evento. A pesar de esto, el empresario comenzó a financiar diferentes aspectos de la producción, transfiriendo cerca de $150 millones a la sociedad «Colena», vinculada a personas cercanas a Kaminski.
Con el avance de la organización, Devlahovich comenzó a notar irregularidades administrativas, como discrepancias entre los presupuestos iniciales y los montos pagados, así como sobrecostos en acuerdos con artistas y pagos a proveedores sin las rendiciones correspondientes. La situación se complicó aún más cuando la empresa Zertior, propietaria del recinto y de la marca «Doña Flor», afirmó que no existía ningún contrato de arriendo con Kaminski. “Nunca existió contrato de arriendo con Francisco Kaminski ni cesión de marca a su favor”, indicaron desde la empresa.
Ante esta situación, Devlahovich decidió negociar directamente con Zertior para evitar la cancelación del evento, logrando finalmente el arriendo del lugar y el uso de la marca, excluyendo a Kaminski de la organización. En su querella, Devlahovich sostiene que el perjuicio económico supera los $180 millones y ha solicitado al Ministerio Público que investigue los hechos y determine posibles responsabilidades penales de los involucrados.
Hasta el momento, Francisco Kaminski no ha emitido declaraciones públicas sobre las acusaciones en su contra.