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Corte Chilenero: La lucha por la autoría entre el underground y el mainstream en la música chilena

Flow de Raíz defiende su legado cultural ante la disputa con Martín Acertijo.
Flow de Raíz defiende su legado cultural ante la disputa con Martín Acertijo.

El colectivo cultural Flow de Raíz, fundado en 2018, enfrenta una controversia por la apropiación del concepto “Corte Chilenero” por parte del freestyler Martín Acertijo, quien ha comenzado a utilizarlo para sus eventos comerciales, despojándolo de su contexto original.

Flow de Raíz, un espacio que ha promovido la fusión de la música urbana, la danza y el folclore chileno, acuñó el término “Corte Chilenero” en 2021, bajo la dirección de su fundador Ki Taíto. Este concepto se refiere a una serie de talleres que exploran la intersección entre la música y la danza urbana y las tradiciones folclóricas, en el marco del movimiento kukoh, que combina elementos del folclor con géneros contemporáneos como el trap y el reguetón.

Desde su creación, Corte Chilenero ha funcionado como un laboratorio de experimentación, donde han participado tanto artistas emergentes como consagrados, así como personas interesadas en la cultura. Sin embargo, la situación cambió cuando Acertijo, con una mayor visibilidad mediática, comenzó a referirse al término como si fuera un nuevo género musical que él y su equipo hubieran creado, ignorando su verdadero origen y la historia de su desarrollo en el underground.

El análisis de la definición que Acertijo ofrece de Corte Chilenero revela que sus características son prácticamente idénticas a las del kukoh, lo que ha llevado a cuestionar la autenticidad de su propuesta. A pesar de que el concepto ya estaba en circulación y era reconocido por muchos artistas, Acertijo ha intentado posicionarlo como una creación propia, lo que ha generado un conflicto con Flow de Raíz.

Ante esta situación, el colectivo ha decidido registrar la marca Corte Chilenero en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) para proteger su legado. Por su parte, Acertijo y su equipo han iniciado un proceso paralelo de inscripción y han presentado una demanda contra Flow de Raíz, buscando frenar su registro y asegurar el control comercial del concepto.

Este conflicto plantea interrogantes sobre la naturaleza de la creación artística y la apropiación cultural, especialmente en un contexto donde la exposición mediática puede influir en la percepción pública de los conceptos y su autoría. La lucha de Flow de Raíz no solo se centra en la defensa de una marca, sino que también representa una resistencia a un modelo cultural que tiende a eclipsar las contribuciones de los colectivos independientes.

El caso ha suscitado un debate más amplio sobre la creación y la autoría en la cultura contemporánea, recordando que la riqueza cultural va más allá de los nombres reconocidos y las marcas comerciales. La controversia también ha puesto de relieve la desigualdad en el acceso a los medios y la capacidad de influir en la narrativa cultural.

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