El ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, anunció que viajará a Chile este miércoles para firmar acuerdos que buscan restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras 48 años de distanciamiento.
En una declaración a medios locales, Aramayo confirmó que su visita a Chile incluirá una agenda programada con autoridades chilenas. “Mañana me estoy trasladando al vecino país de Chile para poder suscribir acuerdos que hemos venido trabajando para darle materialidad al anuncio que el presidente hizo de retomar las relaciones diplomáticas con el hermano país”, expresó el canciller boliviano.
Este viaje marca un hito, siendo el primero de una autoridad boliviana del Gobierno de Rodrigo Paz hacia Chile, después de varios acercamientos en los últimos dos meses con el Gobierno de Gabriel Boric. Cabe recordar que Boric visitó Bolivia el 8 de noviembre para asistir a la investidura de Paz, donde se produjo un breve pero significativo encuentro entre ambos mandatarios, el primero en 19 años.
El presidente chileno subrayó en esa ocasión la importancia de fortalecer los vínculos y el trabajo conjunto en áreas como el control fronterizo y el Consejo Empresarial Binacional Chile-Bolivia. Este gesto se considera un cambio en la relación bilateral, que ha estado marcada por la ruptura diplomática de 1978 y por tensiones históricas relacionadas con la demanda marítima boliviana.
Paz ha manifestado su deseo de que “tiene que cambiar la relación” con Chile, sin renunciar a la lucha de Bolivia por un acceso soberano al mar. En diciembre pasado, el presidente boliviano felicitó a José Antonio Kast por su victoria en la segunda vuelta presidencial en Chile, considerándolo una “oportunidad histórica” para construir una relación de “respeto, amistad y cooperación” entre ambos países.
La relación entre Bolivia y Chile ha sido compleja, alcanzando uno de sus puntos más críticos en 2013, cuando Bolivia llevó su demanda de acceso soberano al océano Pacífico ante la Corte Internacional de Justicia, la cual fue desestimada en 2018, un hecho que continúa afectando la interacción entre las naciones.

