
Café es un espacio de tertulia sobre moda y cultura, donde la industria se encuentra con la creatividad y las recomendaciones de diseño emergente en Buenos Aires.
Fui por primera vez una noche de septiembre de 2018. Desde mi departamento en Porta Ticinese, al sur de Milán, hasta Via San Marco 1, a pocos metros de la Pinacoteca di Brera, el trayecto en taxi fue breve. Al llegar, un pequeño cartel en la entrada anunciaba “Fashion Café”. Un grupo de amigos me esperaba en una mesa en la vereda. Pedí agua con gas, luego un Negroni y, antes de salir hacia la fiesta, busqué una tarjeta con los datos del bar en la recepción, ya que estaba decidida a apropiarme de su nombre. Inspirándome en aquel baretto y en la ciudad, nació la idea de Café, un espacio de tertulia destinado a cuestiones de moda y cultura, así como a los negocios que se entrelazan con lo que entiendo por moda: un método de producción y consumo que es inherente al mundo moderno y que impacta en la economía, la sociedad y los individuos. En este contexto, la moda no es solo un concepto, sino una industria que define nuestro día a día.
Este mismo texto comenzó a gestarse mientras viajaba entre desfiles de BAFWEEK, escuchando un episodio del podcast “Wiser Than Me” de Julia Louis-Dreyfus. En este episodio, la invitada Ruth Reichl, una reconocida crítica gastronómica estadounidense, compartió una reflexión que resonó en mí: “Tenía una fotografía de una pareja joven en un corcho, la miraba todos los días cuando escribía críticas, imaginaba que eran personas que no tenían mucho dinero y que ahorraban todo el año para disfrutar de una gran cena de aniversario. Cada vez que tenía la tentación de ir a decir algo más agradable de lo que realmente sentía acerca del restaurante, pensaba: van allí porque tú dijiste eso. Se mantuvieron honestos”. Esta lucidez sobre la importancia de una buena recomendación me motivó a aprovechar mi obsesión por las listas, al estilo de Susan Sontag, y comencé a construir un breve inventario de marcas y boutiques de indumentaria no tan obvias en Buenos Aires, que son de uso frecuente entre estilistas, fotógrafos, directores creativos, periodistas y diseñadores, aquellos que entienden qué es vivir en este mundo.
Un buen lugar para comenzar es la variedad de pequeñas propuestas de diseño emergente que se aglomeran en mis dos concept stores favoritas: Sadaels Shop, ubicada en Arévalo 1728, que toma su nombre de la marca del diseñador argentino Juan Hernández Daels, quien se formó en Bélgica; y Club Arroyo, en Arroyo 961, una boutique enfocada en calzado y accesorios. Algunas recomendaciones de productos incluyen faldas de shantung de Ferrens, tops con cocardas, carteras bordadas de Cefér, bolsos de cuero, brazaletes de alpaca de Barzón, tacos altos de Jolla y velas con fragancias roll-on de Demolished.
Entre los grandes éxitos, se encuentran los accesorios de Cabinet Óseo, ubicado en Cabello 3791, Colorada, donde siempre hay alguien usando un anillo en forma de corazón anatómico, una gargantilla compuesta por vértebras metálicas o un brazalete que imita la textura de la piel, lo que plantea la pregunta sobre la sensibilidad estética compartida en la imitación. También está JT, en Loyola 1620 y Posadas 1317, que ahora está bajo la dirección creativa de Bob Honors, ex miembro de Tramando.
Dentro del universo básico, un concepto elusivo que recurro a menudo como sinónimo de clásico, universal y versátil, algunos de mis favoritos incluyen pijamas de poplin de Carzoglio, prendas de cuero, lana y algodón de Rando, y piezas 100% de seda de GONE, así como sastrería prêt-à-porter de CABU. Dacal Hæder, que se enfoca en el rediseño y el uso de desechos, también forma parte de la Asociación de Sastrería Argentina y se incluye en esta lista.
Por último, hay tres propuestas que se destacan en un nicho particular: el nuevo brutalismo de Pablo Bernard; los universos ficcionales de Agoshida, que evocan a autoras como Mariana Enríquez, Lucrecia Martel y Selva Almada; y la ironía grunge de XREBAGLIATI, que desafía los protocolos establecidos en sus presentaciones finales.
Con total sinceridad, el inicio de este texto resultaba anticlimático. Según la biografía que siempre copio y pego cuando me lo solicitan: “Paula Guardia Bourdin es Master of Science in Management and Economics, Arts, Culture, Media and Entertainment, Major & Design de la Università Commerciale Luigi Bocconi de Milán. Es docente de Historia del Traje en UADE y escribe para Infobae y L’Officiel Argentina. Forma parte de la Comisión de Jóvenes Amigos de Bellas Artes y colabora con la Fundación Teatro Colón”. También pueden llamarme Pola, obviando el resto. Recibo y contesto consultas y comentarios a través de Instagram o por correo electrónico a pguardia@infobae.com. Gracias por llegar hasta aquí. Nos vemos en la próxima entrega de Café.