La reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela ha reavivado el interés del país norteamericano por Groenlandia, un territorio que ha sido objeto de controversia en el ámbito internacional. Katie Miller, esposa del jefe adjunto de Gabinete de Donald Trump, compartió en su cuenta de X una imagen del mapa de Groenlandia con la bandera estadounidense, lo que generó un debate sobre la soberanía danesa sobre la isla. Su esposo, Stephen Miller, planteó en una entrevista con CNN: “¿En virtud de qué derecho Dinamarca controla Groenlandia? ¿Cuál es la base de su reivindicación territorial?”
Las declaraciones de los funcionarios estadounidenses se producen en un contexto donde las aspiraciones de anexar Groenlandia han cobrado fuerza. El presidente Trump ha afirmado en varias ocasiones que “necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional; Dinamarca no está en condiciones de garantizarlo”. Estas afirmaciones han provocado una respuesta contundente de Dinamarca y otros países europeos, quienes han advertido que un ataque estadounidense a Groenlandia podría significar el fin de la OTAN.
Groenlandia, la isla más grande del mundo, tiene un tamaño comparable al de México y alberga a aproximadamente 60,000 personas, la mayoría pertenecientes al pueblo inuit. Aunque políticamente forma parte de Dinamarca, desde 2009 goza de un alto grado de autonomía, con Copenhague manteniendo el control sobre la política exterior y de seguridad. Geográficamente, la isla se extiende desde el Atlántico Norte hasta el hielo permanente del océano Ártico, con el 80% de su superficie cubierta por una capa de hielo.
El calentamiento global ha hecho que el interior de Groenlandia se vuelva más accesible, lo que ha despertado el interés por sus recursos naturales, que incluyen uranio, petróleo, gas natural y tierras raras. A pesar de que el gobierno groenlandés ha limitado la explotación de estos recursos por razones ecológicas, la posibilidad de una mayor intervención estadounidense en caso de una separación de Dinamarca ha sido objeto de especulación.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es nuevo. Desde el siglo XIX, ha habido intentos de anexar la isla, incluyendo una propuesta de compra en 1868. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos asumió el control de Groenlandia, aunque al finalizar el conflicto, la devolvió a Dinamarca. En 1951, se firmó un acuerdo de defensa que permitió a Estados Unidos establecer la base aérea de Thule, que hoy se utiliza para la vigilancia espacial y es crucial para el sistema de alerta temprana de misiles.
La soberanía danesa sobre Groenlandia está respaldada por el reconocimiento internacional, incluyendo una sentencia del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de 1933. Sin embargo, el creciente interés de Estados Unidos por la isla ha llevado a un renovado debate sobre su futuro, especialmente tras las declaraciones de Trump al inicio de su segundo mandato en 2025, donde reiteró su interés en la isla, sugiriendo que no descartaría presiones económicas o incluso una anexión forzada.

