La franquicia de Dragon Ball ha generado un debate constante entre los fanáticos sobre la relevancia de ciertos personajes a medida que su universo se expande. A lo largo de las décadas, se ha observado que, aunque el elenco de personajes es vasto y carismático, muchos de ellos terminan relegados a un papel secundario, lo que ha llevado a la discusión sobre quiénes son los personajes más “inútiles” en términos de impacto en la historia.
Uno de los personajes que ha suscitado esta controversia es Gohan, quien durante gran parte de Dragon Ball Z fue fundamental en los conflictos principales, culminando en su icónico enfrentamiento contra Cell. Sin embargo, su desarrollo posterior ha sido criticado, ya que su narrativa se ha caracterizado por ciclos de “vuelve fuerte / vuelve a caer / necesita rescate”. Esto ha llevado a que muchos lo vean más como una promesa no cumplida que como un motor de la historia, lo que ha generado frustración entre los seguidores de la serie.
Otro personaje emblemático, Piccolo, es valorado por su estrategia y crecimiento personal, pero a menudo se encuentra en situaciones donde su papel es limitado. A pesar de recibir aumentos de poder, frecuentemente no se le permite cerrar los conflictos principales, lo que lo convierte en un personaje vital para la historia emocional, pero prescindible en términos de la narrativa de los villanos.
Ten Shin Han y Chaoz, dos personajes humanos, también enfrentan un destino similar. Aunque Ten ha tenido momentos memorables, su relevancia ha disminuido debido a la escalada de poder en la serie, donde sus contribuciones se limitan a sacrificios o resistencia heroica. Chaoz, por su parte, ha quedado relegado a un papel de acompañante sin peso narrativo significativo.
En Dragon Ball Super, Bills presenta un caso particular. Su inmenso poder lo convierte en un personaje que, si interviniera de manera activa, podría desestabilizar la tensión dramática de la historia. Por ello, su presencia se mantiene en un estado de inacción, lo que lo convierte en un personaje que, aunque no es inútil, está narrativamente “desactivado”.
Trunks del futuro, a pesar de su popularidad, también ha sido objeto de críticas. Su presencia en varias historias no siempre se traduce en resultados significativos, lo que genera una sensación de frustración entre los fanáticos, ya que su papel a menudo se reduce a ser un testigo de eventos trágicos en lugar de un agente de cambio.
La discusión sobre la “inutilidad” de ciertos personajes en Dragon Ball no implica que estén mal escritos, sino que son víctimas de un diseño narrativo donde el crecimiento del universo y la escalada de poder han relegado a muchos a roles de apoyo. En este contexto, aceptar que algunos personajes son “inútiles” en combate es reconocer una regla del mundo de Dragon Ball: cuando el guion decide quién brilla, los demás se convierten en espectadores, a pesar de sus años de entrenamiento.

