Las películas documentales han sido tradicionalmente consideradas como un aspecto menor dentro del ámbito cinematográfico, a menudo relegadas a un estatus de artefacto periodístico. Sin embargo, el libro El documental político en Argentina, Chile y Uruguay: De los años cincuenta a la década del dos mil, publicado por Editorial LOM en 2015 y editado por Antonio Traverso y Tomás Crowder-Taraborrelli, desafía esta percepción al ofrecer un análisis exhaustivo que abarca trece capítulos, desde El Documentalismo Anarquista (capítulo 3) hasta La representación de la Ausencia (capítulo 10). Este libro examina la historia política de Sudamérica, centrándose en Argentina, Uruguay y Chile, así como en las vidas de aquellos que han sido protagonistas de estos eventos.
Conexiones históricas y estéticas
El texto se adentra en la intersección de la historia cinematográfica de los tres países mencionados, explorando la conexión experimental y estética que une a diversas generaciones de cineastas. Se abordan tanto los cineastas de los años setenta como aquellos del inicio del siglo XXI, permitiendo una comprensión más profunda de los procesos revolucionarios y las dictaduras que marcaron a estas naciones, así como de las personas que se involucraron en estos acontecimientos.
Tácticas de los documentalistas
Los capítulos del libro analizan cómo los documentalistas de Argentina, Chile y Uruguay emplearon diversas tácticas para documentar los procesos políticos de sus respectivos países. En particular, los capítulos finales se centran en el documental político chileno, ofreciendo un enfoque detallado sobre este tema.
Tributo a documentalistas caídos
Es importante destacar que esta obra también rinde homenaje a Jorge Muller, Leonardo Henrichsen y Raymundo Gleyzer, documentalistas que fueron víctimas de las dictaduras que asolaron esta parte de Sudamérica.
La representación de la ausencia
Uno de los capítulos, titulado La representación de la Ausencia: el documental de postdictadura de Patricio Guzmán, escrito por Patrick Blaine, se enfoca en el trabajo de memoria del director chileno. Este capítulo destaca el uso de metáforas en su obra y examina su producción durante los años setenta, así como su documental de 2010, que revisita el periodo anterior y posterior a la dictadura chilena.
Exhumación y derechos humanos
En el capítulo de Crowder Taraborrelli, titulado Exhumación y doble desaparición: Fernando ha vuelto y ¿Fernando ha vuelto a desaparecer?, se analiza la propuesta del director Silvio Caiozzi como un ejercicio para reflexionar sobre el género documental. Este capítulo subraya el papel del documental como un medio activo en el estudio de los abusos de derechos humanos y su contribución a la memoria colectiva. Las películas mencionadas en el libro abordan diversas experiencias históricas y contemporáneas, desde los traumas de la violencia política hasta relatos de movimientos sociales, huelgas sindicales y ocupaciones de fábricas.
El Estadio Nacional como símbolo
El capítulo final del libro se centra en el Estadio Nacional, un símbolo de la tragedia chilena durante la dictadura. El documental que lleva su nombre ofrece una narrativa alternativa sobre la historia reciente de Chile. Este ensayo revela que el documental no se limita a ser una recopilación de testimonios de exprisioneros que sufrieron torturas, sino que se convierte en un medio para transmitir mensajes a las generaciones presentes y futuras. Según el libro, Carmen Luz Parot, directora del documental, es consciente de que la reconstrucción de la memoria histórica del periodo dictatorial en Chile es un proceso colectivo e inacabado, que requiere urgentemente el rescate de lugares emblemáticos para que esa historia no se pierda. El Estadio Nacional adquiere un nuevo significado desde el golpe de estado cívico-militar chileno, trascendiendo su función original.
Un legado cinematográfico
El documental político en Argentina, Chile y Uruguay: De los años cincuenta a la década del dos mil es un extenso ensayo que abarca trece capítulos, explorando la memoria y los hechos históricos a través de documentales que han registrado y evidenciado el pasado. Esta obra contribuye significativamente a otorgar al cine documental la atención e importancia que merece, especialmente en lo que respecta a dejar un legado para los tres países mencionados en el título del libro.

