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Colin Farrell revela cómo la paternidad transformó su vida tras años de excesos y lucha personal

Colin Farrell comparte su conmovedora experiencia con la enfermedad de su hijo.
Colin Farrell comparte su conmovedora experiencia con la enfermedad de su hijo.

Colin Farrell ha tenido una vasta experiencia filmando películas, siendo uno de los rostros más reconocidos de los últimos años. El actor irlandés, que debutó en 1998, primero en la serie de televisión Ballykissangel y luego con gran éxito en la película Minority Report (Sentencia Previa), es conocido por su versatilidad actoral. Sin embargo, en la década de los 2000, Farrell enfrentó serios problemas relacionados con el abuso de drogas y alcohol, lo que lo llevó a una vida caótica que casi le cuesta la vida.

La vida temprana de Colin Farrell

Colin Farrell nació como el menor de cuatro hermanos en un entorno de clase media, viviendo en una casa valorada en un millón de euros. Antes de ser apodado el Brad Pitt irlandés por la revista Vanity Fair, Farrell soñaba con ser parte de una banda llamada Boyzone. Sin embargo, al darse cuenta de que no poseía el talento musical necesario, decidió dedicarse al teatro. Tras estudiar en la Escuela de Arte Dramático Gaiety de Dublín, comenzó su carrera en el Reino Unido, alternando apariciones en televisión y teatro. Durante este tiempo, conoció a Kevin Spacey, quien lo conectó con CAA, una de las agencias de representación más importantes.

El ascenso a la fama

La oportunidad que catapultó a Colin Farrell a la fama llegó con la película Tigerland en 2001. Su creciente popularidad lo convirtió rápidamente en un ‘sex symbol’. Sin embargo, la exposición mediática y los excesos comenzaron a afectar su salud. Según reportes de Daily Mail, Farrell llegó a consumir hasta 15 pastillas de éxtasis por noche y a beber Jack Daniels en grandes cantidades. Una anécdota notable ocurrió durante el rodaje de Minority Report, donde tuvo que repetir una toma 56 veces tras una noche de fiesta.

El impacto del nacimiento de su hijo

Un punto de inflexión en la vida de Colin Farrell fue el nacimiento de su primer hijo, James, en 2003, fruto de su relación con la modelo Kim Bordenave. James nació con síndrome de Angelman, una enfermedad genética incurable que causa retraso en el desarrollo y problemas de movilidad. Farrell recordó en una conversación íntima con la revista People que “James era un bebé muy silencioso, no emitía ningún sonido. Pensé que me había tocado la lotería, que tenía un hijo tranquilo que no me iba a quitar el sueño”. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que su hijo no alcanzaba los hitos de desarrollo esperados, lo que llevó a Farrell a reflexionar sobre la situación.

El actor describió cómo tareas simples, como subir escaleras, requerían un esfuerzo considerable para James. Farrell compartió que ver a su hijo superar sus limitaciones fue un impulso significativo en su vida, expresando: “Fue algo muy profundo. Fue mágico. No olvidaré su cara de determinación mientras caminaba hacia mí. Caminó como seis pasitos y me derrumbé entre lágrimas, fue increíble”.

La paternidad y la rehabilitación

Colin Farrell también tuvo un segundo hijo, Henry, con la actriz Alicja Bachleda en 2009. La llegada de ambos hijos provocó un cambio profundo en los hábitos de Farrell, quien decidió iniciar un proceso de rehabilitación para desintoxicarse. En varias ocasiones, el actor ha declarado que la paternidad es su mayor éxito. En 2018, Farrell tomó un “descanso” tras filmar varias películas, buscando asegurarse de mantener su sobriedad, según fuentes de People.

La nueva vida de Colin Farrell

Lejos de las actitudes provocativas de su juventud, Colin Farrell ha mostrado un cambio notable en su vida personal. En agosto de 2024, hizo noticia al compartir fotos con James para promocionar su organización sin fines de lucro, la Fundación Colin Farrell, que apoya a adultos con discapacidad intelectual. Farrell ha expresado su angustia por tener que viajar por trabajo, mencionando: “Es difícil porque viajo seis o siete meses al año. Es duro para ellos. Es duro para mí. Los extraño mucho”. En cada entrevista, el actor demuestra haber alcanzado una madurez que no poseía en su juventud, afirmando: “Amo a mis hijos con un corazón de artista, un corazón abierto, que no le teme al dolor, que aspira a alcanzar la alegría”.

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