Los incendios en la provincia de Chubut, Argentina, siguen avanzando este miércoles, a pesar de los esfuerzos de contención de las autoridades.
Las llamas han reactivado con fuerza en las localidades de Epuyén y en el parque nacional Los Alerces, donde el Gobierno de Chubut ha reportado que ya se han consumido 14.000 hectáreas de bosque, plantaciones y pastizales. Además, estos incendios han causado daños significativos a hogares, complejos turísticos e infraestructura en la región.
Un informe de Greenpeace indica que, desde el inicio del verano, más de 21.000 hectáreas han sido afectadas por los incendios, que se han intensificado debido a las condiciones climáticas, caracterizadas por sequedad y vientos fuertes.
En la lucha contra el fuego participan 660 personas, incluyendo brigadistas forestales, bomberos, voluntarios y personal de apoyo, en un operativo que involucra recursos de los gobiernos nacional y provincial, así como de otras jurisdicciones. El martes, se utilizaron varios aviones hidrantes, entre ellos un Boeing 737, que realizó descargas de 15.000 litros de agua sobre las áreas incendiadas.
El Gobierno provincial ha informado que 24 hogares han sufrido daños significativos en Epuyén y El Hoyo, además de la destrucción de dos complejos turísticos. En la localidad de El Turbio, aunque el incendio está controlado, se han visto comprometidas 3.000 hectáreas.
El incendio principal comenzó el 5 de enero en Puerto Patriada, cerca de las localidades turísticas de Epuyén y El Hoyo. La Justicia investiga un posible origen intencional, tras el hallazgo de combustible en la zona. El Gobierno argentino ha señalado que “los indicios preliminares indican que estos delitos estarían vinculados a grupos terroristas autodenominados mapuches”. Sin embargo, la Justicia ha aclarado que esta afirmación no forma parte de las hipótesis de investigación, y actualmente no hay imputados ni detenidos, ya que las pesquisas están en una fase inicial.
Las organizaciones ambientalistas han criticado la creciente desfinanciación de las políticas de prevención y manejo del fuego por parte del Gobierno del presidente Javier Milei, lo que podría agravar los efectos del cambio climático en la región.

