
Con la llegada del verano, la preocupación por la seguridad de los hogares en Chile se intensifica, especialmente entre las familias que planean salir de vacaciones. Según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, un alarmante 57% de los chilenos teme ser víctima de un delito en el próximo año, lo que refleja un alto nivel de percepción de inseguridad. Además, el Índice Paz Ciudadana 2025 revela que el 35% de los hogares ha experimentado una intrusión o intento de robo en los últimos seis meses, lo que subraya la necesidad de implementar medidas de prevención antes de dejar las casas desocupadas.
Las estadísticas de años anteriores indican que, durante los primeros meses del verano, especialmente en áreas urbanas como la Región Metropolitana, los delitos en viviendas han aumentado en un 21,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos del Sistema Táctico de Operación Policial (STOP) de Carabineros. Este patrón recurrente muestra que las viviendas desocupadas por viajes prolongados son más vulnerables a los robos. Por lo tanto, preparar adecuadamente el hogar antes de salir es crucial para minimizar riesgos y disfrutar de unas vacaciones tranquilas.
Los expertos en seguridad sugieren varias medidas preventivas que pueden ser implementadas fácilmente. Entre ellas, se recomienda reforzar todos los accesos principales de la vivienda, asegurando que puertas y ventanas estén correctamente cerradas y equipadas con cerraduras resistentes. También se aconseja la instalación de cerrojos adicionales en puntos vulnerables. Otra estrategia efectiva es coordinar con vecinos de confianza o familiares para que revisen la casa periódicamente, recojan correspondencia y simulen presencia al abrir y cerrar persianas en diferentes momentos del día. Esta acción puede disuadir a los delincuentes al reducir las señales de ausencia prolongada.
Además, es fundamental evitar compartir en redes sociales detalles sobre el viaje, ya que publicar fotos o fechas puede alertar a potenciales intrusos sobre la vacante del hogar. Reforzar la iluminación exterior con luces automáticas o sensores de movimiento también es una medida disuasoria que permite detectar acercamientos sospechosos durante la noche.
En un contexto donde los robos a viviendas tienden a aumentar en períodos vacacionales, la protección del hogar debe integrar tanto hábitos cotidianos como soluciones tecnológicas. Las cámaras de seguridad se han vuelto esenciales en esta estrategia. Las cámaras de seguridad wifi, por ejemplo, permiten el monitoreo remoto a través de un teléfono móvil, lo que facilita la vigilancia de los accesos principales de la vivienda, incluso desde la playa o el extranjero. Para casas de veraneo sin acceso a Wi-Fi, las cámaras de seguridad con chip son una alternativa eficaz, ya que utilizan una tarjeta SIM para transmitir imágenes y alertas.
Otra opción popular es la cámara solar 4G, diseñada para exteriores o lugares sin suministro eléctrico estable. Este tipo de cámara combina paneles solares con conectividad celular, lo que permite su funcionamiento autónomo durante largos períodos. La elección entre una cámara de seguridad wifi, una con chip o una solar 4G dependerá del entorno específico a proteger y de la infraestructura disponible.
Al seleccionar una cámara, es importante considerar aspectos técnicos como la calidad de imagen, la visión nocturna y la capacidad de almacenamiento de video. Por ejemplo, una cámara de seguridad wifi con visión nocturna puede registrar actividad en condiciones de baja iluminación, mientras que una cámara solar 4G asegura continuidad operativa sin depender de una fuente de energía fija. Estas tecnologías pueden complementarse con otros sistemas de seguridad, como sensores de puertas y ventanas, alarmas conectadas o iluminación automática con sensores de movimiento, creando un entorno de vigilancia más robusto y efectivo para proteger el hogar durante el verano.