
El exfutbolista Carlos Caszely compartió su experiencia de duelo tras la muerte de su esposa, María de los Ángeles Guerra, en una reciente entrevista con OnlyFama. La pérdida, que ocurrió en febrero de 2022 debido a un cáncer de columna, ha dejado una huella profunda en su vida. Caszely, quien ha lidiado con esta pena durante casi tres años, ha expresado su dolor a través de un libro titulado Rayito en mi Corazón, donde narra sus sentimientos y recuerdos de su esposa.
La conexión con su esposa fallecida
Durante la conversación con Fran García-Huidobro, Caszely reveló que aún mantiene una conexión con su difunta esposa, afirmando: “aún le hablo, estoy medio loco, y le hablo”. Esta declaración refleja la intensidad de su duelo y la forma en que busca consuelo en la memoria de María de los Ángeles. El exfutbolista explicó que se dirige al aire, considerándolo su amigo, y que cree que el viento lo ayuda a comunicarse con ella, quien, según él, se ha convertido en una estrella luminosa.
Reflexiones sobre el duelo
Caszely también compartió que algunos amigos le han comentado que algún día la soñará, a lo que él respondió: “Yo no sueño, no me acuerdo de algún sueño alguna vez. Y lo único que quiero es que algún día me diga, ¿sabes qué? Estoy bien”. Esta frase resalta su deseo de recibir algún tipo de señal de que su esposa está en paz.
El exjugador expresó su anhelo de reunirse con ella, diciendo: “Ella está bien, ella está feliz, me quiero ir para allá, aquí estoy pagando contribución, estoy pagando AFP, estoy pagando TAG, entonces, me quiero ir, quiero irme a donde está ella”. Estas palabras evidencian la lucha interna que enfrenta entre el deseo de reunirse con su esposa y la realidad de su vida actual.
La importancia de la familia
A pesar de su profundo dolor, Caszely también mencionó la importancia de su familia en su vida. Reconoció que, tras sus pensamientos sobre su esposa, siempre regresa a la realidad, donde están sus hijos, nietos y amigos. En este sentido, comentó: “Después viene el recuerdo de los hijos, de los nietos y los amigos, digo, todavía no. Todavía no, un poquito más… esperar, nada más que esperar”. Esta reflexión finaliza su relato sobre el duelo, mostrando cómo, a pesar de su tristeza, encuentra motivos para seguir adelante.