
Un cuadro valorado en 1.500 euros ha dado inicio a una sorprendente historia familiar que involucra a un pintor legendario como Caravaggio. Un documental titulado The sleeper, presentado por el productor de películas como Campeones y el nuevo trabajo de Julio Médem, Álvaro Longoria, se centra en este asombroso periplo que se hizo famoso hace más de cuatro años. Este caso tuvo una enorme repercusión mediática, comenzando con la obra Ecce homo, que fue atribuida a la Escuela Ribera y que iba a ser subastada en la casa Ansorena de Madrid por una cantidad de euros que generó gran expectación.
El fenómeno del sleeper en el mundo del arte
La importancia del marchante español se hace evidente al explicar el concepto de sleeper en el mundo del arte. Durante siglos, muchas obras han permanecido ocultas en lugares menos favorecidos, como sótanos, y de repente, emergen a la luz. Este fenómeno ocurre cuando alguien ve una obra en un catálogo, envía un WhatsApp y se da cuenta de que no es lo que parece. Álvaro Longoria señala que, en este caso, la imagen se viralizó y captó la atención de marchantes de todo el mundo, algunos de ellos famosos, lo que llevó a que la subasta en Madrid se convirtiera en una lucha intensa en el mercado mundial del arte.
El papel de los dealers en la especulación artística
Una figura clave en esta historia es Jorge Coll, uno de los propietarios de la galería Colnaghi en Londres, que tiene un prestigio a nivel universal. Coll conocía bien el contexto y su intervención fue crucial para que esta historia se desarrollara. Los dealers, que son descritos como personajes al estilo de James Bond, juegan un papel fundamental en la especulación del arte, moviendo millones de euros en transacciones. La tesis sobre el valor de las obras sostiene que el precio no tiene nada que ver con su calidad intrínseca; más bien, lo determina el mercado, la moda y el deseo de los compradores de poseer un Caravaggio.
La intriga y el desenlace del caso
El productor y director Álvaro Longoria menciona que hay personajes en este mundo que parecen tener el control del mercado, pero nunca revelan cómo funciona realmente. Se dice que si alguien habla sobre una obra, corre el riesgo de perder la oportunidad de venderla. En este caso, el Gobierno también intervino, y el Estado se posicionó en un lado, mientras que Méndez, la dueña de la obra, se encontraba en el otro. La audiencia se mantiene en un estado de asombro, preguntándose quién se quedará con la obra y dónde será exhibida.
El desenlace de esta historia es conocido: alguien, cuya identidad permanece en el anonimato, adquirió la obra. Se espera que el Museo del Prado exponga la obra en mayo de 2024. A pesar de que el caso del sleeper ha llegado a su fin, Álvaro Longoria está convencido de que hay más obras ocultas por descubrir. Antes, localizar estas obras era complicado, pero ahora, gracias a Internet, la tarea se ha facilitado. Longoria invita a las personas a revisar qué cuadros podrían tener sus abuelos, sugiriendo que aún hay mucho por descubrir en el mundo del arte.