El océano se ha convertido en el principal receptor del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero, absorbiendo más del 90% de este calor, según un nuevo estudio internacional.
Investigadores de más de 50 instituciones de todo el mundo han publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences un análisis que revela que el Contenido Calorífico del Océano (OHC, por sus siglas en inglés) alcanzará en 2025 el nivel más alto registrado hasta la fecha. Este índice es un indicador clave del cambio climático a largo plazo, y su aumento continuo refleja la acumulación de calor en los océanos.
El estudio, que combina datos de centros de investigación como el Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, Copernicus Marine y NOAA/NCEI, estima que el calor oceánico aumentará en 23 zettajulios para 2025, una cantidad equivalente al consumo mundial de energía primaria durante 37 años. Además, se ha observado que el calentamiento no es uniforme, con algunas regiones experimentando un aumento de temperatura más rápido que otras.
Cerca del 16% de la superficie oceánica global alcanzará un OHC récord en 2025, mientras que aproximadamente el 33% se situará entre los tres valores más altos de sus registros históricos. El estudio destaca un notable calentamiento en los océanos del hemisferio sur, el Atlántico norte, el mar Mediterráneo y la zona cálida del Indopacífico, mientras que se ha registrado un enfriamiento en el Pacífico ecuatorial, el océano Índico occidental y el Atlántico tropical, lo que se relaciona con cambios dinámicos a escala de cuenca, en gran parte asociados a la transición hacia condiciones de La Niña.
Desde la década de 1990, el calentamiento oceánico ha sido más pronunciado, alcanzando su máximo histórico en 2025. La temperatura media anual de la superficie del mar en ese año fue la tercera más alta desde que se llevan registros, manteniéndose aproximadamente 0,5 °C por encima de la media de referencia de 1981-2010, aunque ligeramente inferior a las temperaturas de 2023 y 2024, debido a la transición de fenómenos climáticos de El Niño a La Niña en el Pacífico tropical.
El aumento de la temperatura del océano tiene consecuencias significativas, como el incremento del nivel del mar y la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos. Las temperaturas más cálidas en la superficie del mar favorecen una mayor evaporación y lluvias más intensas, lo que puede resultar en ciclones tropicales y desastres naturales, como las inundaciones en el sudeste asiático, la sequía en Oriente Medio y las inundaciones en México y el noroeste del Pacífico en 2025.
Los investigadores presentarán los resultados finales de este estudio en una colección especial sobre los cambios en el contenido calorífico del océano, organizada por Advances in Atmospheric Sciences. A pesar de los avances en la ciencia climática, los autores subrayan que la mayor incertidumbre climática radica en las decisiones humanas. “Juntos, podemos reducir las emisiones, prepararnos mejor para los cambios que se avecinan y ayudar a salvaguardar un clima futuro en el que los seres humanos puedan prosperar”, concluyen.

