Bill Wyman, conocido mundialmente como el bajista original de los Rolling Stones, mantiene un vínculo especial con el Crystal Palace, club de fútbol que ha seguido con pasión desde que tenía 10 años. Su conexión con el equipo del sur de Londres ha sido una constante en su vida, entrelazando recuerdos de infancia, anécdotas íntimas y momentos históricos del fútbol inglés, según informa FourFourTwo.
Los inicios de una pasión
La devoción de Wyman por el Crystal Palace comenzó el 19 de octubre de 1946, cuando asistió a su primer partido en Selhurst Park, donde el equipo se enfrentó al Nottingham Forest. Este encuentro marcó el inicio de su amor por el fútbol, en una época en la que el club jugaba en la Tercera División Sur tras la Segunda Guerra Mundial. Durante ese día, escuchó hablar de Peter Simpson, un goleador escocés que dejó una huella en su memoria, una historia que su padre le compartió. En la posguerra, el fútbol se convirtió en un refugio para él.
Wyman solía asistir a los partidos de las reservas, caminando desde su hogar en Penge con solo seis peniques en el bolsillo. A veces, junto a amigos, visitaba otros estadios, como el de Charlton Athletic, donde tuvo la oportunidad de ver a leyendas como Len Shackleton y Stanley Matthews. Recuerda un truco único de Shackleton, quien golpeaba el balón contra el banderín de esquina, un gesto insólito que quedó grabado en su memoria.
Ídolos y amistades
Con el paso del tiempo, Wyman creció admirando a jugadores como Terry Long, un defensor que jugó durante 12 temporadas sin tener un mal partido, según su juicio. En una carta enviada años antes de su muerte, Wyman pudo conocer más sobre la historia del club. También destacó a figuras como Johnny Byrne, Steve Kember y Don Rogers, este último un extremo capaz de recorrer todo el campo para anotar.
La relación de Wyman con el Crystal Palace trascendió lo que sucedía en la cancha. Forjó una amistad con Steve Coppell, un entrenador icónico del club, y con legendarios jugadores como Ian Wright, Mark Bright y Andy Gray, quienes solían llevarlo a explorar la vida nocturna de Londres. En el palco de directores, compartió momentos con Ron Noades, mientras que su amistad con Roy Hodgson, exentrenador de la selección inglesa, se mantiene hasta hoy.
Compromisos y sacrificios
El compromiso de Wyman con el fútbol llegó a afectar incluso sus compromisos musicales. En 1990, mientras ensayaba en Ámsterdam para la gira Urban Jungle, fingió tener dolor de muelas para regresar y asistir a la histórica final de la FA Cup, donde el Crystal Palace empató 3-3 con el Manchester United. Aunque no pudo presenciar el desempate, su lealtad al club quedó demostrada. Para él, el estadio es más que un lugar; su ambiente compacto y la pasión de los aficionados lo convierten en un espacio único, donde encuentra un sentido de pertenencia.
Rivalidades y momentos históricos
A lo largo de las décadas, el Crystal Palace ha tenido rivalidades difíciles, siendo Millwall su enemigo natural. La atmósfera hostil de esos encuentros obligaba a los aficionados a mantenerse en silencio, especialmente cuando el equipo ganaba por un amplio margen. Recientemente, Brighton ha emergido como un rival destacado, cambiando parcialmente la dinámica de las rivalidades. Sin embargo, pocos episodios fueron tan frustrantes como la temporada 1990-91, cuando, a pesar de haber terminado terceros en la liga, el equipo no pudo participar en competencias europeas debido a las restricciones impuestas tras la tragedia de Heysel.
A pesar de los altibajos, Wyman sigue encontrando inspiración en jugadores actuales como Eberechi Eze, a quien describe como “increíble”. También recuerda con cariño el emotivo momento del retiro de James McCarthy y menciona a Jason Puncheon, quien es el favorito de su hija.
La conexión entre música y fútbol
La vida de Wyman siempre ha estado marcada por la música, pero su conexión con el fútbol es igualmente poderosa. Posee objetos de incalculable valor sentimental, como botas y una camiseta del épico empate en la FA Cup. Todos los que lo rodean comparten su fervor futbolístico. Aunque Mick Jagger y Charlie Watts eran más aficionados al cricket, Wyman desarrolló cierta fama como “gafe” al apoyar equipos que solían perder.
El legado de Wyman representa una mezcla de emociones. Desde sus caminatas con el bolsillo privilegiado hasta su reflejo auténtico, su amor por el Crystal Palace nunca ha sido eclipsado, ni siquiera por los escenarios mundiales.

