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Las bibliotecas enfrentan la era digital: ¿un refugio o un anacronismo en tiempos de bytes?

Explorando el valor de las bibliotecas en la era de la lectura fragmentada.
Explorando el valor de las bibliotecas en la era de la lectura fragmentada.

La existencia de las bibliotecas se mantiene en un mundo cada vez más digitalizado, donde los libros físicos, a menudo, son considerados un vestigio del pasado. Sin embargo, su presencia sigue siendo significativa, evocando un sentido de nostalgia y reflexión sobre el valor de la lectura en la era contemporánea.

La relevancia de los libros en la actualidad

Las bibliotecas, con su atmósfera única y su colección de volúmenes, son espacios que invitan a la contemplación y al conocimiento. A menudo, los libros se encuentran rodeados de muebles y decoraciones que, aunque polvorientas, captan la atención de quienes los visitan. Estos espacios han sido construidos a lo largo de generaciones, y su importancia se cuestiona en un tiempo donde la información se consume de manera rápida y virtual.

Reflexiones sobre la acumulación de libros

El autor Antonio Castronuovo, en su obra Diccionario del bibliómano, publicada originalmente en 2021 por Sellerio Editore en Palermo, Italia, plantea interrogantes sobre el sentido de acumular libros. En su análisis, se pregunta: “¿Qué sentido tiene acumular libros que constituyen un pesado problema de conservación y limpieza?” Esta reflexión se hace aún más pertinente cuando se considera que muchos de estos libros pueden no ser leídos o consultados en años.

La historia de los grandes coleccionistas

Uno de los coleccionistas más notables de la historia fue Antoine-Marie-Henri Boulard, quien, según se dice, poseía entre 600,000 y 800,000 libros. Boulard, que comenzó como escribano, ascendió en la política hasta convertirse en alcalde de París durante la época de Napoleón. Su vida estuvo marcada por grandes revoluciones y expropiaciones, lo que le permitió mover y salvar bibliotecas enteras. Castronuovo menciona que Boulard acumuló su fortuna comprando casas para almacenar sus libros, y tras su muerte en 1825, sus herederos vendieron su colección en subastas entre 1828 y 1832.

El impacto del coleccionismo en el mercado

La gran cantidad de libros que Boulard poseía provocó una caída abrupta en los precios del mercado, lo que permitió a los libreros y coleccionistas adquirir obras a precios más accesibles. Castronuovo señala que “la obsesión coleccionista calmó el mercado en desventaja para los libreros, pero permitió comprar francos, lo que fue una evidente ventaja cultural para la ciudad y el pueblo”.

El diccionario del bibliómano

El libro de Castronuovo, titulado Abecedario vocabulario, es un diccionario que abarca términos desde la A hasta la Z, ofreciendo pequeñas postales históricas y escenas sobre el mundo del libro. El autor, nacido en Acerenza en 1954, ha escrito obras como Suicidi d’autore y Macchine fantastiche. En su diccionario, se exploran conceptos como la biblioclastia, que se refiere a la repulsión hacia los libros, y la bibliorrea, que describe la tendencia de algunos escritores a expresar pensamientos simples en extensas páginas.

La experiencia de la lectura prohibida

La escritora inglesa Jeanette Winterson relata en su obra cómo sus padres, que eran “severos predicadores pentecostales”, le prohibieron la lectura. Ante esta prohibición, Winterson encontró formas de ocultar los libros, guardándolos bajo su colchón. Esta experiencia la llevó a reflexionar sobre el valor de la literatura en su vida, y cómo la prohibición solo intensificó su deseo de leer.

La biblioteca privada como herramienta de investigación

Castronuovo también menciona que “quien posee millares ha leído un décimo, incluso hojeado distraídamente todos”. La biblioteca privada se convierte, así, en un instrumento de investigación, donde los libros acumulados tienen un valor que trasciende su mera lectura. El autor advierte que el coleccionista que acumula libros sin leerlos se convierte en un “enfermo” que nunca podrá disfrutar plenamente de su colección.

La evolución de la lectura en la era digital

En la actualidad, la producción de libros ha aumentado drásticamente, con millones de ejemplares impresos cada año. Castronuovo establece una distinción entre dos eras: la de la acumulación física de libros y la actual, donde la lectura se ha transformado en una experiencia más fragmentada y digital. La llegada de los ebooks ha generado un debate sobre la calidad de la lectura, donde se critica la tendencia a consumir información en fragmentos, lo que puede llevar a una “prognosis infausta” para la cultura literaria.

La bibliomanía como obsesión

Finalmente, Castronuovo describe la bibliomanía como una “demasiada locura” que coagula el amor y el odio hacia los libros. Esta obsesión por acumular libros, a menudo, se convierte en un reflejo de la relación compleja que los individuos tienen con la lectura y el conocimiento. La existencia de las bibliotecas y la acumulación de libros siguen siendo temas de relevancia en un mundo que avanza hacia lo digital, recordando la importancia de la memoria colectiva y el pasado compartido.

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