Bethany Joy Lenz, conocida por su papel en la serie One Tree Hill, ha compartido su experiencia de haber estado atrapada en una secta religiosa durante una década mientras intentaba avanzar en su carrera como actriz. Según un informe del medio británico The Sun, Lenz sufrió abusos emocionales, físicos y financieros bajo el control de un líder religioso que ejercía un dominio absoluto sobre el grupo.
Los inicios de Bethany en la secta
A la edad de 20 años, Bethany se trasladó a Los Ángeles con el sueño de triunfar en la actuación. Al mismo tiempo, comenzó a asistir a clases de estudio bíblico que inicialmente parecían inofensivas, pero que rápidamente se transformaron en una red de manipulación orquestada por un pastor que asumió el control del grupo. Este líder se aprovechó de la soledad y los problemas familiares de Bethany, persuadiéndola para que cortara lazos con sus padres y estableciera una dependencia total hacia la secta.
En el podcast Call Her Daddy, Lenz reveló: “Hubo una reunión en la que me dijeron explícitamente: ‘Deberías dejar de lado a tu padre’”. Este tipo de aislamiento es una táctica común en muchas sectas, que buscan distanciar a sus miembros de sus seres queridos para ejercer un control más efectivo.
La manipulación y el control
Lenz describió cómo la situación se volvió insidiosa, afirmando: “Lo que lo hizo tan insidioso es que no se trataba de algo como, ‘únete a nosotros, ponte esta túnica y vivamos todos juntos en el bosque’. Todavía había mucha autonomía. Creo que así es como (el líder) mantuvo a todos encerrados”.
Creció en un entorno cristiano evangélico y fue adoctrinada para creer que los líderes del grupo eran su “familia elegida” y que estaban siguiendo un “camino divino”. Durante su tiempo en la secta, Lenz reportó que le fueron sustraídos más de dos millones de dólares de sus ingresos como actriz. Además, se le impuso un “horario sexual” para mantener a su esposo, quien también era miembro del grupo y el hijo del líder.
A pesar de continuar trabajando en televisión, la secta controlaba cada aspecto de su vida, lo que le impedía establecer relaciones auténticas con sus compañeros de trabajo y rechazaba oportunidades significativas para su carrera, como papeles en películas.
Un matrimonio sin conexión
El matrimonio de Bethany, regido por estrictas reglas religiosas, la dejó emocionalmente agotada y sin una conexión genuina con su esposo. Ella compartió que, a pesar de haberse reservado para el matrimonio, nunca experimentó la intimidad emocional que había esperado. Esto la llevó a desarrollar un trastorno de estrés postraumático debido a las exigencias sexuales impuestas por el grupo.
Lenz recordó: “Me dijeron: ‘Hazlo. Es tu deber. Es tu trabajo como esposa. Si lo haces lo suficiente, con el tiempo encontrarás la manera de disfrutarlo’ (…) Y luego tenemos sexo y pienso: ¿Por qué me siento tan triste?”.
Salida de la secta
La salida de Bethany de la secta fue un proceso doloroso, facilitado en parte por la ayuda de su terapeuta. Este proceso incluyó batallas legales y la lucha por reconstruir su vida como madre soltera. Según explicó, ha invertido más de 350,000 dólares en su batalla por la custodia de su hija y en su proceso de divorcio.
A pesar de que las cortes no reconocieron los abusos emocionales y espirituales que sufrió, Lenz ha decidido compartir su historia con el fin de empoderar a otras mujeres para que puedan identificar las señales de abuso y manipulación. Ella expresó: “Si no tienes un altercado físico con alguien, no lo consideran abuso en el tribunal porque ¿cómo se legisla o incluso se califica el abuso mental, el abuso emocional, el abuso espiritual?”.

