
Una mujer de 75 años, residente en Quilleco, región del Biobío, compartió su testimonio sobre un milagro de sanación que vivió en 2013, el cual ha sido confirmado por el Vaticano.
El milagro de Audelia Parra
Audelia Parra, quien ha enfrentado serios problemas de salud, relató su experiencia en una reciente transmisión desde la Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes de Quilleco. Su caso ha sido reconocido como un milagro atribuido a la intercesión de la beata italiana Vicenza María Poloni, cofundadora del Instituto de las Hermanas de la Misericordia.
En 2013, Audelia se encontraba en un estado crítico tras haber pasado por múltiples intervenciones quirúrgicas. Su situación era tan grave que los médicos la habían desahuciado. Sin embargo, la familia de Audelia comenzó a orar ante la imagen de Vicenza Poloni, que se encuentra en la fachada de la casa religiosa de las Hermanas de la Misericordia en Quilleco. Para sorpresa de todos, Audelia experimentó una recuperación completa, lo que le permitió retomar su vida cotidiana.
Confirmación del milagro
La confirmación del milagro por parte del Papa Francisco ha llevado a que la beata Vicenza Poloni sea canonizada, convirtiéndose en santa. Este evento ha generado una gran alegría en la comunidad de Quilleco, donde Audelia ha expresado su gratitud hacia quienes la apoyaron durante su enfermedad.
Expresiones de gratitud
Durante su testimonio, Audelia manifestó su agradecimiento a la comunidad: “A la gente acá la estimo mucho, son un pilar tan grande, una ayuda, de ellos y de muchas señoras, yo me siento feliz por eso, las quiero mucho”. Además, hizo un llamado a otros para que se acerquen a la fe católica: “Y que todas vean esto para que se acerquen a la iglesia, y ahí nos juntamos para estar mejor”.
En una conversación con el programa Mucho Gusto, Audelia reiteró su agradecimiento: “Estoy bien, con la beata que me ha salvado la vida junto con Dios. Les daría las gracias a todos por lo que han hecho y junto con mi familia estoy aquí ahora”.
Conmovida por su recuperación, Audelia concluyó: “Estoy agradecida de la familia y por todo lo que me ha dado la virgen al levantarme cuando estuve tan mal y que no pensaba en llegar a mi casita. Pero aquí me tienen, vivita y contenta. Estoy muy agradecida”.