
Arturo Longton se sincera sobre su separación de Daphne Bunney y su proceso de recuperación emocional en el último capítulo de «Hay que decirlo».
En el último episodio del programa «Hay que decirlo» transmitido por Canal 13, el ex chico reality y actual panelista Arturo Longton compartió sus experiencias y reflexiones sobre los momentos difíciles que ha atravesado tras su separación de Daphne Bunney. Esta ruptura se produjo después de una relación de 12 años, la cual culminó tras su participación en el programa «Tierra Brava», donde Longton desarrolló un vínculo sentimental con la modelo peruana Shirley Arica.
Durante la emisión del programa, la tarotista Vanesa Daroch ofreció a Arturo una predicción que podría interpretarse como un rayo de esperanza. Daroch afirmó: «Yo veo siempre una vuelta con el amor de tu vida. Hay vuelta», lo que sugiere la posibilidad de una reconciliación futura. Sin embargo, a pesar de esta afirmación positiva, Longton expresó su profundo pesar por las decisiones que tomó en el pasado. En sus propias palabras, comentó: «He sido tan yo, que dejé la cag… en un reality». Además, reflexionó sobre su deseo de poder cambiar sus acciones, diciendo: «Si tuviera la capacidad de controlarme o de hacer volver el tiempo, haría las cosas de diferente forma, pero por ser yo la cag… siempre».
En un momento del programa, la conductora Pamela Díaz le preguntó directamente a Longton si se sentía feliz. Su respuesta fue clara y honesta: «Yo creo que no. Sí estoy muy contento acá con ustedes, pero me hace falta perdonarme por todas las cag… que me mandé». Esta declaración revela la lucha interna que enfrenta el panelista, quien a pesar de disfrutar de su tiempo en el programa, siente que aún no ha logrado superar completamente sus errores pasados.
Arturo Longton también aprovechó la oportunidad para hablar sobre su proceso de recuperación personal. Mencionó que ha experimentado una mejora significativa en su estado emocional, afirmando: «De hecho, estoy mucho mejor. Hace tres meses estaba tirado en la cama, estuve tres meses acostado. Pero ya estoy acá, por lo menos ahora puedo venir y empecé a rehacer mi vida». Esta declaración indica un avance en su bienestar y un esfuerzo por reconstruir su vida tras los desafíos que ha enfrentado.