El exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, expresó su arrepentimiento por haber solicitado apoyo al abogado Luis Hermosilla para su nombramiento judicial, aunque defendió su inocencia y consideró injusta su destitución por parte del Senado.
Ulloa realizó estas declaraciones al llegar al Palacio de Tribunales, donde compareció como testigo en la investigación que involucra al notario Sergio Yaber Lozano. “Vine acá en calidad de testigo y, por lo tanto, presté declaración bastante rápida ante la fiscal judicial, porque apareció mi nombre. Yo soy amigo personal de don Sergio Yaber Lozano y eso forma parte de la investigación”, comentó Ulloa.
En relación a los pagos mensuales que habría recibido del notario, que ascienden a cerca de un millón de pesos, Ulloa aclaró que no se trataban de compensaciones por favores, sino de una ayuda personal. “Sergio es amigo mío desde el año 2013 (…) se hizo cargo de los gastos universitarios de mi hija, y eso fue un acto unilateral, absolutamente gratuito y benefactor”, explicó, añadiendo que “la gente que conoce a Sergio Yaber sabe que él es así, de manera desinteresada”.
El exministro admitió haber recibido transferencias, pero subrayó que no hay irregularidades en ello. “Efectivamente, Sergio me hizo transferencias, pero no son pagos. Yo no he cometido delitos”, enfatizó. Además, recordó que, tras su destitución, fue preguntado por el Senado si sentía vergüenza, a lo que respondió: “Vergüenza no me da; me da pena por mis hijos. Hasta el momento ni siquiera he sido llamado a declarar ante la Fiscalía”.
Ulloa calificó su salida del Poder Judicial como injusta y anunció su intención de recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En cuanto a las presiones en los procesos de nombramiento, negó haber recibido solicitudes de Yaber para influir en ternas judiciales, aunque reconoció un problema estructural en el sistema. “Nadie en el Poder Judicial llega donde está si no ha sido con ayuda externa, mientras el sistema de nombramientos no sea cambiado, siempre va a ser así”, afirmó, citando a la ministra María Teresa Letelier.
El exministro también admitió haber solicitado apoyo a Hermosilla para su nombramiento en la Corte de Apelaciones de Santiago. “Todos saben que yo le solicité ayuda al señor Hermosilla. ¿Para qué seguimos repitiendo el tema?”, dijo, añadiendo que se arrepiente de esa decisión. Sin embargo, insistió en que las faltas que se le imputan no justifican su expulsión del Poder Judicial. “A mi juicio, no tenían la entidad como para expulsarme del Poder Judicial”, argumentó, acusando un “contubernio” entre ministros, autoridades políticas y parlamentarios.
Finalmente, Ulloa se describió como un “chivo expiatorio” y denunció una “persecución política”, lamentando la situación de otros magistrados y cuestionando el enfoque del caso. “Me encantaría que los WhatsApp de muchos jueces, ministros y políticos fueran públicos, para que se dieran cuenta de que esta es una práctica consuetudinaria”, concluyó, dirigiendo sus críticas hacia el magistrado Daniel Urrutia y lo que consideró una “red de protección” en el Poder Judicial. “Yo lo dije en el Congreso: el señor Manouchehri, con la señorita Cicardini, no están actuando a título personal acá; aquí hay alguien detrás y hay judiciales detrás; todos saben quiénes son”, finalizó.

