
La instalación titulada “Jauría”, del artista Antonio Becerro, se presenta en el Museo de Arte Moderno de Chiloé (MAM) como parte de la exposición colectiva “Espectral”, que reúne a 20 artistas nacionales en su trigésima séptima edición. Esta obra está compuesta por una serie de esculturas caninas que evocan una reflexión sobre la condición humana y la relación con los perros, considerados como testigos de la decadencia de la humanidad.
Becerro, quien se muestra entusiasta pero también apurado, comparte un recorte del diario “El Mercurio” que destaca el reconocimiento nacional de Lírica Disidente, un grupo que surgió bajo su dirección en el Centro Experimental Perrera Arte. El artista menciona: “Ellos son nuestros regalones, tienen mucho que entregar a la ópera en Chile”. En la actualidad, Becerro se enfoca más en su producción artística que en la gestión cultural.
La obra “Jauría”
En la instalación, Becerro incorpora diversas razas de perros, lo que él describe como parte de una “metamorfosis”. Explica: “Cuando veo a los perros y luego mi obra, veo una estratagema de híbridos. Veo una sola especie más allá de sus razas. Los perros son magníficos testigos de la decadencia humana y sus pequeñeces.”
Los perros siameses, que aparecen en su obra, tienen un significado simbólico. Becerro los describe como “la copia de la furia por no estar solo con uno mismo; siempre estás desafiando o matando a tu otro”. En su serie, algunos ejemplares caninos están “despegados de sí mismos, buscando, mirando el todo y la nada”, representando una especie de recordatorio de la fidelidad a uno mismo.
Estética industrial y naturaleza
La instalación de Becerro se caracteriza por su estética industrial, contrastando con la arquitectura tradicional del MAM, que está marcada por la madera. El artista señala: “La materialidad de esta instalación busca, justamente, potenciar los contrarios”. La obra incluye un altar de cable con esculturas de perros de amarre acerados, y una nube de metal que asciende, simbolizando al “alfa” de la camada.
Becerro también menciona que los ojos de una de sus esculturas fueron fabricados con cerámicas que sirven como prótesis para personas que han perdido la vista, haciendo referencia al caso de Gustavo Gatica, un estudiante que fue herido durante el estallido social.
Clara Yáñez y su obra
Además de su propia obra, Becerro actúa como curador de la exposición de Clara Yáñez, quien presenta su trabajo por primera vez en el MAM. Becerro describe la obra de Yáñez como “disruptiva en varias direcciones”, destacando su talento y su enfoque artesanal.
Yáñez, que se considera a sí misma más como una artesana que como una artista, utiliza materiales efímeros y frágiles en sus creaciones. Becerro comenta que su obra “ya es significativa y está consignada así adentro de un imaginario poco comprensible para los supuestos entendidos o instruidos en el arte en Chile”.
Importancia del MAM y el futuro de Perrera Arte
Becerro también reflexiona sobre la importancia del MAM como un espacio que libera y reinventa la escena artística nacional. En sus palabras: “El Museo de Arte Moderno es un dispositivo liberador de una escena nacional que se reinventa en una línea curatorial ratificada por su trayectoria inmersa en el testimonio del campo y la comunidad chilota”.
Finalmente, Becerro expresa su deseo de continuar con el proyecto que fundó en el Centro Experimental Perrera Arte, destacando su importancia en el lanzamiento de artistas y en la formación de jóvenes. Menciona que “Perrera Arte es vital para el origen y lanzamiento de artistas, agrupaciones, colectivos”, y celebra el reciente reconocimiento de Lírica Disidente en el ámbito de las artes escénicas.