Adriana Riva, nacida en Buenos Aires en el año 1980, es una destacada autora argentina conocida por su obra literaria que incluye el libro de cuentos Angst, la novela La sal y una colección de poemas titulada Ahora sabemos esto. Además, Riva es una de las fundadoras de la editorial Libros para chicos Diente de león, donde ha escrito varios textos ilustrados. También se desempeña como editora de la revista literaria El gran cuaderno Ruth, publicada por Seix Barral. La protagonista de esta obra, que lleva el mismo nombre que el título, es una mujer judía de 82 años, viuda, curiosa y vital. Esta médica jubilada reflexiona sobre su vida con un sentido del humor inagotable, que le permite evitar caer en la nostalgia vana o en la autocompasión.
La narrativa de Ruth se desarrolla en primera persona, ofreciendo reflexiones luminosas e inteligentes sobre temas como la vida, la maternidad, el amor, la vejez y la belleza. A diferencia de una narración que se centra en desdichas o resignaciones, la historia se presenta como un relato de deseo y voluntad, lleno de momentos de luminosidad y optimismo. En una reciente charla, que fue transcrita para un podcast titulado Vidas prestadas, Riva compartió sus pensamientos sobre el proceso de escritura y la relación con el lector. Al ser preguntada si pensaba en el placer del lector mientras escribía, Riva respondió: “Nunca nadie me lo había preguntado así. Generalmente pienso tanto en el lector. Pero sí busco que sea placentero porque yo misma leo y escribo muchas veces, entonces sé lo que es para mí la escritura”.
Durante la presentación de su obra en la Feria del Libro de Rosario, la escritora rosarina Beatriz Vignoli habló sobre la importancia de leer y comprar libros, haciendo referencia a una famosa cita de Franz Kafka que dice que los libros deben “arañarnos, morder y despertar”. Riva se inclinó hacia la idea de que la literatura debe ser un refugio y un lugar de felicidad, afirmando que “la lectura siempre ha sido un lugar donde uno puede estar”.
En su novela, la protagonista tiene una preferencia marcada por la música y el arte visual, lo que le permite explorar y conectar con su entorno. Riva menciona que la protagonista se siente atraída por el arte contemporáneo y figurativo, y reflexiona sobre cómo el arte puede ser un medio para replantearse la vida. En una de las conversaciones, Riva recuerda una experiencia con su madre en un museo, donde ambas observaron obras de Mark Rothko. Esta conexión con el arte se convierte en un hilo conductor en la narrativa, donde la protagonista busca entender el significado detrás de las obras que observa.
Riva también hace referencia a la influencia de la cineasta Chantal Akerman, citando su obra “Una familia en Bruselas”, que retrata la vida cotidiana y los pequeños sucesos diarios. Riva se siente identificada con esta forma de narrar, donde lo cotidiano se convierte en un espacio de reflexión. En su obra, Riva busca mantener una curiosidad vital hasta el final de la vida, un tema que se refleja en la vida de su protagonista, quien a pesar de su edad, sigue buscando intereses y proyectos que la mantengan activa.
La autora menciona que la espera es un tema recurrente en su obra, y que siempre estamos esperando algo, lo que puede ser tanto una ilusión como una realidad. En este sentido, Riva cita a Roland Barthes y su “Fragmento de discurso amoroso”, donde se explora la idea de la espera y la inquietud que esta genera. La autora también reflexiona sobre la vejez y cómo la percepción de la misma cambia con el tiempo, señalando que “la vejez puede ser vista como un estado de invisibilidad”, y que es importante prestar atención a las experiencias de las personas mayores.
En cuanto a su identidad judía, Riva expresa que su judeidad es una parte fundamental de su vida y su obra. En el contexto de la reciente masacre del 7 de octubre, Riva se siente motivada a escribir sobre su identidad y la lucha contra el antisemitismo. Ella menciona que “la judeidad es una parte de mi identidad que no puedo evitar”, y que es importante hablar sobre estos temas en la actualidad.
Finalmente, Riva destaca la importancia de la comunicación y la conexión con los demás, especialmente en un mundo donde la tecnología puede crear distancias. Ella enfatiza que es fundamental escuchar y prestar atención a las historias de los demás, y que la literatura puede ser un medio para acercarse a estas experiencias. La autora concluye que, a pesar de los desafíos, siempre hay espacio para la curiosidad y el aprendizaje en la vida.

