La Universidad de Chile enfrenta una crisis deportiva, ocupando el décimo lugar en la Liga de Primera con solo una victoria en la temporada, a pesar de haber triunfado en el Superclásico. La situación se agrava al no tener participación en competencias internacionales, lo que ha llevado a cuestionar el rendimiento de varios jugadores que anteriormente eran considerados pilares del equipo.
Uno de los casos más destacados es el de Lucas Assadi, quien fue fundamental en el cierre de la temporada 2025, pero actualmente se encuentra lesionado y no ha podido mantener su nivel en el inicio del año. La defensa del equipo ha mostrado debilidades, a excepción del partido contra Colo Colo, y Felipe Salomoni no ha logrado cumplir con las expectativas como reemplazo de Matías Sepúlveda. Además, Fabián Hormazábal, quien juega en su posición natural, ha estado lejos de su mejor forma, lo que ha generado críticas.
El periodista y exjugador de la selección chilena, Rodrigo Gómez, se refirió a la actuación de Hormazábal en el partido contra Palestino, señalando que “no se ve fino, no se ve rápido y no se ve chispeante”. Gómez también afirmó que “Hormazábal está con sobrepeso”, lo que ha suscitado un debate sobre la preparación física de los jugadores del club.
Este no es un caso aislado, ya que Marcelo Morales, quien regresó al club tras un breve paso por la MLS, también ha sido objeto de críticas por su estado físico, lo que le obligó a realizar trabajos especiales para estar en forma. La situación de Morales es especialmente preocupante en el contexto de su posible convocatoria a la selección nacional, ya que ha sido uno de los jugadores más utilizados por el entrenador Nicolás Córdova en su posición.
La Universidad de Chile deberá abordar estos problemas de rendimiento y preparación física si desea mejorar su posición en la tabla y recuperar la confianza de sus aficionados.

