La jornada de ayer fue memorable para el ámbito del streaming en Argentina. Tras el éxito de la primera edición, el evento “Párense de Manos 2” prometía superar las expectativas previas. En esta ocasión, el evento contó con la participación de Sergio Maravilla Martínez, quien volvió a ponerse los guantes después de un largo tiempo. Para el excampeón mundial, este regreso no solo representaba una oportunidad de volver a boxear, sino que también se llevaba a cabo en la cancha de Vélez, un lugar significativo donde había defendido su título contra el británico Martin Murray hace más de 11 años. Este contexto fue decisivo para que aceptara la invitación a participar en una velada de pugilismo amateur, donde diversas personalidades de otros ámbitos demostrarían su talento en el boxeo. Su oponente en esta ocasión fue Pablo Migliore.
Desarrollo de la pelea
La pelea cumplió con las expectativas generadas. Pablo Migliore, quien había sido arquero de Boca Juniors, contaba con cierta experiencia en combates previos, lo que le permitió enfrentarse a una figura destacada como Maravilla Martínez. A pesar de la diferencia de trayectoria, Migliore mostró un desempeño digno, logrando resistir los ataques de Martínez y, en ocasiones, contraatacar. El resultado de la pelea fue el esperado, pero el exfutbolista se llevó consigo un recuerdo imborrable de esta experiencia.
Reacciones tras la pelea
Al conocer que las tarjetas habían favorecido a Maravilla Martínez, Pablo Migliore lo levantó en sus hombros para que el público pudiera ovacionar a un ídolo. Posteriormente, tomó el micrófono y compartió sus sentimientos con el público: “Ojalá, sinceramente se los digo, desde el fondo de mi corazón, ojalá algún día tengan el grado de felicidad que tengo yo hoy y ustedes lo puedan vivir en su vida. Es lo único que les deseo en esta Navidad”, expresó, visiblemente emocionado.
El sentimiento de Maravilla
A pesar de las buenas habilidades que mostró Pablo Migliore, quedó claro que Maravilla Martínez enfrenta limitaciones físicas que le impiden rendir al máximo. Era evidente el soporte que cubría parte de su pierna, lo que indicaba los dolores persistentes que ha sufrido a lo largo de su carrera. Sin embargo, uno de los boxeadores más destacados de Argentina en los últimos años, mostró la alegría que le proporcionó volver a pelear en un estadio lleno, mientras el público coreaba su nombre. “Gracias por habernos apoyado a Pablo y a mí. Estoy casi pisando los 50, esto es un regalo del cielo”, manifestó al concluir uno de los combates más esperados de la noche.

