El Papu Gómez rompió el silencio sobre su suspensión por doping, un episodio que marcó un antes y un después en su carrera futbolística. El mediocampista argentino, quien fue una figura destacada en la Selección Argentina, se vio envuelto en una controversia que lo alejó de las canchas y del foco mediático durante aproximadamente dos años. Recientemente, Gómez compartió detalles sobre este incidente que transformó su vida profesional y personal.
Detalles de la suspensión por doping
El Papu Gómez fue sancionado con una suspensión de dos años tras dar positivo en un control antidopaje realizado cuando aún formaba parte del Sevilla FC. En una entrevista con Juan Pablo Varsky, el jugador explicó que el resultado positivo se debió a un jarabe que tomó de su hijo, ya que había sufrido un ataque de tos la noche anterior al control. La noticia de su suspensión se hizo pública dos días antes de la final de la Copa del Mundo en Qatar, lo que Gómez describió como un “baldazo de agua fría”.
El impacto en su carrera y su regreso
Después de su suspensión, el Papu Gómez se alejó del fútbol profesional y del ojo público. Sin embargo, recientemente ha comenzado a prepararse para su regreso a la competencia, que está programado para octubre de 2025. A sus 36 años, el futbolista campeón del mundo ha manifestado que su personaje como “Papu” está “dejando de existir” y que ahora se enfoca en su identidad personal como Alejandro. En sus propias palabras, “tratar de subsistir con el personaje, no con el Papu, sino con Alejandro” es su nueva realidad.
La decisión de ocultar la noticia a sus compañeros
En la misma entrevista, el Papu Gómez reveló por qué decidió no informar a sus compañeros de la Selección Argentina sobre su suspensión antes de la final del mundo. Gómez se enteró de la noticia poco antes de uno de los partidos más significativos en la historia del equipo nacional. Para no distraer a sus compañeros y permitirles concentrarse en el juego, optó por guardar la información hasta después del encuentro. “No se lo quise decir a nadie, porque no quería que la gente esté en otro lado que no sea jugar la final del mundo. Me parecía muy egoísta de mi parte ir a contarle algo feo así a los chicos que estaban por jugar una final del mundo, así que me la guardé para después del partido”, explicó el jugador.
El Papu Gómez se encuentra en un proceso de reintegración al fútbol y ha compartido su experiencia y sentimientos sobre el impacto que tuvo la suspensión en su vida, tanto dentro como fuera del campo.

