
El campeonato de fútbol argentino de 1985 fue un evento significativo en la historia del deporte, marcado por cambios estructurales y la participación de equipos de diversas regiones del país. Este torneo se desarrolló en un contexto de reestructuración del fútbol argentino, donde se buscaba adaptar los calendarios a los modelos europeos. En este sentido, la última edición del Nacional se llevó a cabo en un ambiente convulso, ya que la selección nacional había logrado clasificar de manera angustiosa para el Mundial de México 1986, tras más de una década sin participar en las Eliminatorias.
Contexto y cambios en el fútbol argentino
La idea de reformar el sistema de torneos en Argentina fue impulsada por Valentín Suárez, un dirigente que había sido presidente de la AFA en los años 50 y que regresó a ese cargo en 1966. Su objetivo era federalizar los torneos, ya que desde el inicio del profesionalismo en 1931, solo se había disputado la Primera División. En la temporada de 1967, se introdujeron cambios significativos, creando dos competencias: el tradicional Metropolitano y el nuevo Nacional, que incluía la participación de equipos del interior del país.
Participación de equipos del interior
Los equipos del interior, al principio, enfrentaron dificultades, ya que muchos de ellos estaban compuestos por futbolistas amateurs. Sin embargo, con el tiempo, comenzaron a mejorar y a obtener buenos resultados. Un ejemplo notable fue Talleres de Córdoba, que, a pesar de no haber ganado el campeonato, dejó una huella imborrable en la historia del fútbol argentino. En 1977, el equipo cordobés llegó a la final, pero fue derrotado por Independiente en un partido memorable.
En 1985, cuatro equipos del interior hicieron su debut en la máxima categoría: Alianza Juan, Ramón Santamarina de Tandil, Argentino de Firmat y Huracán Las Heras de Mendoza. Estos equipos destacaron por haber desarrollado campañas extensas en sus respectivas ligas. Entre los jugadores destacados se encontraba Leopoldo Jacinto Luque, quien, aunque no llegó a debutar, fue una figura emblemática del fútbol argentino.
El torneo de 1985
El torneo de 1985 se vio marcado por una huelga de futbolistas que afectó el inicio de la competencia. La fecha inaugural se disputó el 17 de febrero, y el partido que acaparó la atención fue el de Boca Juniors, que se impuso 3-1 a Cipolletti de Río Negro. Este encuentro fue notable no solo por el resultado, sino también porque Boca utilizó una camiseta con una combinación de colores poco habitual: una banda roja sobre fondo blanco.
Entre los jugadores que se destacaron en Boca se encontraba Ricardo Gareca, quien tuvo un paso efímero por el club, así como otros uruguayos como Berrueta y Jorge Villazán. En el caso de San Lorenzo, el equipo dirigido por Bambino Veira tuvo un inicio prometedor, venciendo 4-0 a Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi, mostrando tanto virtudes como defectos en su juego.
Desarrollo del torneo y sorpresas
El torneo continuó con sorpresas y decepciones. Equipos como Ferro y Gimnasia de La Plata también tuvieron actuaciones destacadas. En particular, Ferro logró un impresionante triunfo de 8-0 sobre Central Norte de Salta, con Pedro Pablo Pasculli como figura destacada del encuentro.
A medida que avanzaba el torneo, se produjeron cambios en los cuerpos técnicos. Pato Pastoriza, quien había llevado a Independiente a ganar copas Libertadores e Intercontinentales, dejó su puesto para asumir un nuevo desafío en Colombia, mientras que Roberto Ferreiro tomó las riendas del equipo.
El formato del torneo consistía en 32 equipos divididos en cuatro zonas, donde los primeros avanzaban a la rueda de ganadores y los restantes a la de perdedores. Sin embargo, el torneo se vio afectado por confusiones y cambios inesperados, como el caso de Vélez y Ferro, que se enfrentaron en diferentes instancias del torneo.
Semifinales y desenlace
Las semifinales se desarrollaron en un ambiente tenso, especialmente tras el asesinato del jugador Silvio Scasserra, lo que llevó a la suspensión de partidos y a una reestructuración de la preparación de la selección nacional. A pesar de los desafíos, el torneo continuó, y los equipos lucharon por avanzar a la final.
Finalmente, el torneo culminó con un partido decisivo en el estadio Monumental, donde se vivieron momentos de gran emoción. El equipo de River Plate se enfrentó a Vélez Sarsfield, y el encuentro se resolvió en una tanda de penales, con Checho Batista anotando el gol decisivo. La imagen de Adrián Domenech levantando el trofeo se convirtió en un símbolo de la victoria.
El campeonato de 1985 dejó una huella en la memoria de los aficionados al fútbol argentino, con sus revelaciones, decepciones y momentos inolvidables que marcaron una época en el deporte.