La Universidad de Chile se encuentra en medio de una reestructuración significativa en su delantera, tras la decisión del nuevo director técnico, Francisco ‘Paqui’ Meneghini, de prescindir de Leandro Fernández para la temporada 2026. Esta determinación ha generado un gran impacto en el club, ya que se confirma un cambio radical en la línea ofensiva del equipo.
Con la salida de Fernández, quien ya se encuentra en Argentina, la U se queda sin ninguno de los atacantes que formaron parte del plantel en la temporada anterior. Anteriormente, también habían dejado el club Lucas di Yorio, Rodrigo ‘Tucu’ Contreras y Nicolás Guerra. En contraste, el equipo ha incorporado a Eduardo Vargas, y se encuentran en negociaciones para sumar a Martín Lucero y Octavio Rivero, ambos con experiencia en el fútbol chileno, habiendo jugado en Colo Colo y otros clubes.
Actualmente, Meneghini cuenta con solo dos delanteros de experiencia: Maximiliano Guerrero y Vargas. Sin embargo, el plantel carece de un centrodelantero nominal, lo que ha llevado al técnico a buscar la incorporación de Lucero y Rivero. Esto podría permitirle implementar una nueva organización ofensiva, considerando la posibilidad de jugar con un doble ‘9’ o elegir a uno de los dos como titular.
En su etapa en O’Higgins, Meneghini optó por un trío de atacantes dentro de un sistema de juego 1-4-2-1-3. Si decide repetir este esquema en la U, el ataque podría estar conformado por Guerrero, Lucero o Rivero, y Vargas. Guerrero, quien se ha adaptado a jugar como carrilero y volante mixto, es un extremo rápido y habilidoso, mientras que Vargas, que finalizó el 2025 como extremo en Audax Italiano, ha demostrado su capacidad para involucrarse en la construcción del juego desde las bandas.
Lucero y Rivero se perfilan como los candidatos para ocupar la posición de ‘9’. Lucero es más posicional y se involucra en el juego asociativo, mientras que Rivero, con un estilo más físico, se destaca por su movilidad y capacidad para imponerse ante los defensores. La posibilidad de utilizar un doble ‘9’ con ambos jugadores podría llevar a un cambio en el sistema táctico, posiblemente a un 1-4-4-2 o un 1-3-5-2, esquemas que Meneghini ha utilizado en sus anteriores clubes.
Con la llegada de nuevos jugadores y la salida de otros, la Universidad de Chile se prepara para una temporada 2026 que promete ser un desafío en la búsqueda de una nueva identidad ofensiva.

