Matías Olguín, un portero chileno de 29 años, ha demostrado el sacrificio que muchos futbolistas realizan fuera de la Primera División, buscando una nueva oportunidad en su carrera. A pesar de los desafíos que ha enfrentado, Olguín mantiene la esperanza de regresar a las ligas superiores del fútbol chileno.
En una reciente entrevista con As, el arquero compartió su experiencia en el Brujas de Salamanca, donde tuvo un destacado desempeño en 2025, siendo considerado uno de los mejores porteros de la Segunda División Profesional. Durante esa temporada, Olguín mantuvo su portería invicta en once partidos, lo que le permitió jugar 23 de 24 encuentros, superado solo por Luis Ureta, el arquero del equipo campeón, Puerto Montt.
“Siempre me he preparado igual. En cada lugar al que he ido me he sacado la mierda entrenando y trabajando. Soy siempre el que más entrena y espero poder dar el salto, y así jugar nuevamente en Primera B y después llegar a la máxima categoría”, expresó Olguín, quien ha pasado por clubes como Santiago Morning, Deportes Recoleta, Santa Cruz y San Antonio.
Recientemente, el portero se despidió de Brujas de Salamanca y se encuentra analizando sus opciones para el futuro. “Ahora estoy libre, analizando las opciones que tengo. Me encantaría poder tener la oportunidad de volver a la Primera B o incluso a Primera División, pero uno sabe que el arquero que llega de Segunda a esas categorías es, en principio, para ser suplente”, comentó sobre su situación actual.
Olguín también reflexionó sobre su evolución personal y profesional en el último tiempo, destacando la importancia de contar con un equipo de apoyo que incluye un preparador físico y un psicólogo. “Tengo todo lo necesario para poder desarrollarme, pero eso significa también una gran inversión y en estos tiempos es complicado, porque no sabes qué va a pasar”, añadió.
A sus 29 años, el arquero se siente preparado para dar el salto a la Primera División, afirmando que muchos arqueros alcanzan su madurez entre los 33 y 34 años. “Ojalá poder consolidarme en la Primera B y después ya ir a algún club de Primera División. Yo la verdad es que no me siento tan lejos de ese nivel y sigo trabajando para lograrlo”, afirmó.
El año pasado, Olguín enfrentó dificultades personales, ya que su familia se quedó en Santiago mientras él jugaba en Salamanca. “Lo más duro fue estar lejos de mi familia. Mi señora tenía un trabajo en Santiago, entonces ella se quedó ahí con nuestra hija de tres años. Fue duro porque nunca nos habíamos separado de esa manera”, relató, explicando que viajaba a Santiago cada fin de semana para ver a su familia.
Para sobrellevar la distancia, el portero se enfocó en su entrenamiento y en mantener su mente ocupada. “En la semana trataba solamente de entrenar, de no tener muchos tiempos muertos para no pensar en que estaba lejos de mi familia”, concluyó Olguín, quien viajó con compañeros de equipo que también eran de fuera, lo que le ayudó a sobrellevar la situación.

