En 2003, Aron Ralston emprendió una escalada en solitario en el Canyonlands National Park, ubicado en el estado de Utah, Estados Unidos. Durante esta expedición, Ralston se encontró en una situación crítica que lo mantuvo atrapado durante 127 horas, es decir, casi cinco días. En este tiempo, tuvo que tomar una decisión crucial para salvar su vida. Mientras practicaba escalada, una roca se desprendió y atrapó su brazo derecho, impidiéndole liberarse a pesar de sus múltiples intentos. A medida que pasaban las horas, la posibilidad de morir se hacía cada vez más real, lo que lo llevó a grabar un video de despedida para sus seres queridos, con la esperanza de que algún día lo encontrarían.
Sin posibilidad de recibir ayuda o comunicarse con el exterior, Ralston tuvo un sueño que lo inspiró a tomar una decisión drástica: cortarse el brazo. En sus propias palabras, “Cuando dejé mi brazo no sentí que hubiera perdido algo, sino que gané algo, renací… Casi todos me conocen como el tipo que perdió el brazo en una montaña, pero quizás lo que no todos saben es que soy el tipo que lo cuenta con una sonrisa en la cara”.
Veintidós años después de su accidente, Aron Ralston continúa practicando deportes de montaña y se dedica a compartir su experiencia a través de charlas. Una de estas charlas se titula “Between a Rock and a Hard Place. Turning Adversity to Advantage”, y está organizada por CMPC. En este evento, Ralston abordará temas como la resiliencia, la toma de decisiones en momentos críticos y la importancia de la fuerza interior.
La charla se llevará a cabo el próximo 15 de abril en el Metropolitan Santiago, en Vitacura, y las inscripciones estarán disponibles en la página web: www.cmpc.com.
La historia de Ralston ha sido documentada en el libro “Entre la espada y la pared”, que se convirtió en un bestseller del The New York Times en 2004. Además, su experiencia fue adaptada al cine en la película “127 horas”, protagonizada por James Franco.

