Las ausencias laborales generan inquietud tanto en empleados como en empleadores, por lo que es crucial entender las normativas vigentes que regulan estas situaciones.
El Código del Trabajo establece directrices claras sobre las faltas al trabajo y las consecuencias que pueden acarrear, especialmente en lo que respecta a despidos sin derecho a indemnización. Estas normas buscan garantizar un trato justo y que la finalización de un contrato laboral se base en circunstancias específicas, evitando decisiones impulsivas por parte de los empleadores.
Según el portal Buk, un empleador tiene la facultad de despedir a un trabajador por faltar un solo día sin justificación, pero esto solo es válido si la ausencia afecta gravemente la seguridad o el funcionamiento de la empresa, como en el caso de dejar una máquina esencial sin supervisión. Además, la falta debe ser considerada un incumplimiento grave de las obligaciones laborales estipuladas en el contrato.
En situaciones normales, los trabajadores pueden ausentarse sin justificación durante un máximo de dos días consecutivos, dos lunes o tres días en total dentro de un mes. Sin embargo, es importante señalar que el salario del trabajador se verá afectado: se puede descontar un día de sueldo por una falta no justificada, así como aplicar deducciones por llegadas tardías, siempre que estas estén contempladas en el reglamento interno de la empresa.
Adicionalmente, la legislación reconoce diferentes tipos de ausencias. El ausentismo presencial se refiere a aquellos empleados que, aunque están físicamente en el lugar de trabajo, no rinden adecuadamente. Por otro lado, el ausentismo emocional se relaciona con problemas de salud mental o emocionales que afectan el desempeño laboral.
Estas normativas son esenciales para mantener un equilibrio en las relaciones laborales y asegurar que tanto los derechos de los trabajadores como las necesidades de las empresas sean respetadas.

