Zimbabue ha abolido oficialmente la pena de muerte, con la promulgación de una nueva ley por parte del presidente Emmerson Mnangagwa, que conmutará las sentencias de 60 condenados a la pena máxima. La ley fue publicada el 31 de diciembre de 2024, tras la aprobación de un proyecto de ley en el Parlamento. Mnangagwa, quien en 1960 enfrentó la pena de muerte durante la guerra de independencia, ha tomado esta decisión en un contexto donde desde 2005 el país había mantenido una moratoria en las ejecuciones, aunque los tribunales continuaron dictando sentencias de muerte por delitos graves como asesinato, traición y terrorismo.
Abolición de la pena de muerte en Zimbabue
La nueva legislación, conocida como la Ley de Abolición de la Pena de Muerte, establece que los tribunales ya no podrán imponer la pena capital por ningún delito. Además, cualquier sentencia de muerte existente deberá ser conmutada a una pena de prisión. Sin embargo, la ley incluye una disposición que permite que la pena de muerte sea reinstaurada en caso de un estado de emergencia.
Reacciones a la abolición
Amnistía Internacional ha calificado este acontecimiento como un “momento histórico”. Según la organización, en 2023 había al menos 59 personas condenadas a muerte en Zimbabue. La oenegé ha instado a las autoridades a avanzar hacia una abolición total de la pena de muerte, sugiriendo que se elimine la cláusula que permite su uso durante un estado de emergencia pública.
El periódico The Herald reportó que en febrero de 2024 había 63 reclusos condenados a muerte en el país. En el contexto más amplio, Amnistía Internacional señala que 24 países de África subsahariana han abolido la pena de muerte para todos los delitos, mientras que otros dos países han abolido esta pena solo para delitos comunes.
Esta decisión de Zimbabue se enmarca en un movimiento más amplio hacia la abolición de la pena capital en diversas naciones, reflejando un cambio en las políticas de justicia penal y derechos humanos en la región.

