
La agresión sufrida por la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral de Valdivia ha generado una fuerte condena en el ámbito político y ha llevado al Gobierno a presentar una querella criminal por atentado a la autoridad.
El incidente ocurrió alrededor de las 15:00 horas, cuando se comenzaron a difundir en redes sociales videos que mostraban a Lincolao siendo agredida por un grupo de estudiantes. En las grabaciones, se observa a la ministra huyendo hacia un auto mientras era perseguida y recibía insultos. Según la ministra de Energía, Ximena Rincón, Lincolao estuvo retenida durante aproximadamente dos horas en el aula magna antes de ser escoltada por funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) para salir del recinto.
La reacción del Gobierno fue inmediata. La ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, quien se encontraba en una comisión de la Cámara, fue la primera en pronunciarse, anunciando la querella. Posteriormente, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, junto a otros miembros del gabinete, ofreció una declaración en la que calificó el ataque como “absolutamente inaceptable”. Alvarado enfatizó que “una autoridad de gobierno fue amedrentada, retenida y posteriormente agredida en el ejercicio legítimo de sus funciones en un recinto universitario, que debe ser, por definición, un espacio de aprendizaje, debate y convivencia”.
El presidente Gabriel Boric también se pronunció sobre el hecho, señalando que la agresión fue perpetrada por un “grupo ideologizado” que busca silenciar y amedrentar. Desde la oposición, la exministra de Educación, Marcela Cubillos, expresó su apoyo a Lincolao y criticó a la izquierda por lo que considera un patrón de agresiones.
La Universidad Austral condenó la agresión y anunció una investigación interna para identificar a los responsables. En el ámbito político, la agresión ha complicado la situación de la izquierda, que se encuentra en un momento crítico mientras intenta articularse para enfrentar la ley miscelánea del Gobierno. Parlamentarios de diversas colectividades, incluyendo el Partido Comunista y el Frente Amplio, se apresuraron a condenar el ataque, destacando la necesidad de expresar diferencias de manera pacífica.
Este episodio se produce en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y el movimiento estudiantil, que ha criticado las políticas del Ejecutivo, especialmente en relación con el cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE) y la reducción de recursos para becas. La relación entre el Gobierno y los estudiantes se ha deteriorado desde la llegada de Boric al poder, y la agresión a Lincolao podría ser utilizada por el Gobierno para reconfigurar la agenda política en un momento clave para la oposición.
El Ministerio de Seguridad ha confirmado que se presentará una querella por agresión a la autoridad, mientras que el presidente Boric ha solicitado investigaciones internas en la universidad para esclarecer los hechos. La situación sigue desarrollándose, y se espera que las repercusiones políticas continúen en los próximos días.