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Ucrania sobrevive a la guerra con apoyo europeo y busca nuevos motores de crecimiento ante la emigración de mano de obra

Ucrania enfrenta retos económicos tras el préstamo de la UE y la guerra con Rusia.
Ucrania enfrenta retos económicos tras el préstamo de la UE y la guerra con Rusia.

La economía de Ucrania, tras cuatro años de conflicto militar con Rusia, enfrenta un crecimiento ralentizado a pesar del apoyo financiero internacional.

Desde el inicio de la agresión militar rusa, la economía ucraniana ha estado centrada en sostener su esfuerzo bélico, manteniendo cierta estabilidad gracias a un préstamo de 90.000 millones de euros acordado por la Unión Europea (UE) para los próximos dos años. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, pasando del 2% al 1,8%. Esta disminución se atribuye principalmente al impacto negativo de los ataques aéreos rusos sobre el sistema energético del país, que han afectado tanto la producción como el consumo.

Desde el comienzo de 2023, Ucrania ha sufrido numerosos ataques masivos que han deteriorado aún más su ya debilitada capacidad de generación eléctrica. Esto ha resultado en prolongados cortes de luz y la necesidad de implementar apagones programados, debido a un déficit energético agravado por bombardeos anteriores. La revisión del FMI coincide con las proyecciones de importantes grupos de inversión, que también han señalado una tendencia a la baja en el crecimiento económico.

Después de experimentar una contracción del 29% en 2022, la economía ucraniana mostró un crecimiento del 5,3% en 2023 y se espera un 2,9% para 2024. Sin embargo, la falta de nuevos motores de crecimiento ha llevado a que la recuperación se estanque, según la consultora GMK Center. Además, el país enfrenta un déficit significativo de mano de obra, resultado de la movilización militar y la emigración.

A pesar de estos desafíos, algunos factores continúan apoyando el crecimiento económico, como una inflación relativamente baja, la estabilidad del consumo privado y programas de apoyo a empresas. La expansión del sector militar y la fortaleza del sector agrícola también son aspectos positivos. Sin embargo, el apoyo financiero internacional es crucial, destacando el papel del préstamo de 90.000 millones de euros de la UE, que se espera que financie el funcionamiento del Estado, incluyendo sueldos y pensiones, en un contexto donde la recaudación fiscal se destina mayoritariamente a la defensa.

El préstamo de la UE, que se financiará mediante la emisión de nueva deuda, enfrenta un posible veto de Hungría, que condiciona su aprobación a la reanudación del tránsito de petróleo ruso a través de su territorio. Este acuerdo se produce tras la decisión de la UE de no utilizar los 210.000 millones de euros en activos rusos congelados para financiar a Ucrania.

Además, Ucrania está trabajando para atraer inversiones extranjeras que le permitan relanzar su economía durante y después del conflicto. La primera ministra, Yulia Sviridenko, anunció que el Fondo de Inversión creado entre Ucrania y Estados Unidos ha recibido 60 propuestas de proyectos, con un capital inicial de 150 millones de dólares. Este fondo, impulsado por el expresidente Donald Trump, busca financiar proyectos en energía, infraestructura, minerales críticos e innovación tecnológica.

Asimismo, Ucrania está negociando con Estados Unidos y sus socios europeos un “Plan Marshall” que podría atraer hasta 800.000 millones de dólares en inversiones hasta 2040, con el objetivo de fomentar la prosperidad económica y disuadir futuras agresiones rusas una vez finalizado el conflicto.

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