
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que el conflicto con Irán está cerca de concluir, asegurando que “prácticamente no queda nada por atacar” en el país persa. Estas declaraciones fueron realizadas durante una entrevista telefónica con el sitio de noticias Axios, donde Trump también mencionó que “en cuanto quiera que esto se detenga, se detendrá”.
Las afirmaciones de Trump se producen en un contexto de creciente tensión en la región, tras la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel, que comenzó el 28 de febrero. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que la operación continuará “sin límite de tiempo”, lo que sugiere que las acciones militares seguirán hasta que se logren todos los objetivos establecidos.
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump indicó que “pronto, muy pronto” habrá “una gran seguridad” en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. Sin embargo, el presidente ha emitido mensajes contradictorios sobre el avance de las operaciones militares, a veces afirmando que las fuerzas estadounidenses están cumpliendo sus planes más rápidamente de lo esperado, y en otras ocasiones expresando su deseo de desmantelar completamente la capacidad militar de Irán.
Trump enfrenta presiones internas debido a la guerra, con encuestas que reflejan un descontento creciente entre la población y preocupaciones sobre el impacto económico global de las acciones militares en Irán. A sus 79 años, el presidente se prepara para unas cruciales elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre, donde el control del Congreso está en juego.
Por su parte, Irán ha respondido a la ofensiva con ataques, aunque estos han sido menos intensos que al inicio del conflicto. Recientemente, el país eligió a un nuevo ayatolá, el hijo del líder asesinado Alí Jamenei, lo que podría influir en su postura frente a la crisis.
Ali Fadavi, asesor del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, advirtió que Estados Unidos e Israel podrían verse envueltos en una “guerra de desgaste a largo plazo” que podría devastar tanto la economía estadounidense como la economía mundial, erosionando sus capacidades militares. En un acto de desafío, la Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado un buque con bandera de Liberia y un carguero tailandés en el estrecho de Ormuz, lo que intensifica aún más las tensiones en la región.