El interés de Estados Unidos por Groenlandia se intensifica, a pesar del rechazo de Dinamarca y las autoridades locales.
El gobierno de Donald Trump ha reavivado su plan para adquirir Groenlandia, una vasta isla del Ártico, en medio de preocupaciones de seguridad nacional frente a competidores estratégicos como Rusia y China. A pesar de la firme oposición de Dinamarca y las autoridades groenlandesas, que han reiterado su negativa a cualquier tipo de cesión o venta, la Casa Blanca está considerando diversas opciones para obtener el control del territorio.
Según un informe de NBC News, el costo de la operación podría ascender a 700 mil millones de dólares, una cifra que supera la mitad del presupuesto anual del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Este monto refleja la magnitud del interés estadounidense en la isla, que es un territorio autónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha recibido instrucciones para preparar una propuesta formal de compra, que se espera sea presentada en las próximas semanas. En una reciente declaración, Trump afirmó que la OTAN debería ayudar a Estados Unidos en la adquisición de Groenlandia, argumentando que “necesitamos Groenlandia con el propósito de la Seguridad Nacional”. Además, advirtió que si Estados Unidos no obtiene el control, otros países como Rusia o China podrían hacerlo, lo que considera inaceptable.
Mientras algunos asesores de Trump han sugerido el uso de la fuerza militar como última opción, otros dentro y fuera del gobierno consideran más viable una negociación económica o la creación de un nuevo marco de asociación estratégica. Actualmente, Estados Unidos mantiene presencia militar en Groenlandia a través de la Base Espacial Pituffik, que opera sistemas de alerta temprana ante amenazas rusas.
Groenlandia ha mostrado disposición para ampliar la cooperación con Washington, especialmente en el despliegue de infraestructura militar y la exploración de recursos naturales. En este contexto, Estados Unidos también está evaluando la posibilidad de establecer un pacto de libre asociación similar al que mantiene con países del Pacífico, lo que podría implicar apoyo financiero a cambio de un mayor control en materia de defensa.

