
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha designado a Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, y al ex primer ministro británico Tony Blair como miembros fundadores de un nuevo “consejo de paz” para Gaza, según un comunicado emitido por la Casa Blanca.
Este consejo, que también incluye al enviado especial Steve Witkoff, al yerno de Trump, Jared Kushner, y al presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, estará compuesto por siete miembros en total, con Trump como presidente del mismo. Se anticipa que en las próximas semanas se anunciarán más nombramientos para este organismo.
La elección de Tony Blair ha generado controversia en el contexto de Medio Oriente, dado su papel en la invasión de Irak en 2003. Trump, al referirse a Blair, mencionó el año pasado que deseaba asegurarse de que su inclusión fuera “una opción aceptable para todos”.
La creación de este consejo se produce en el marco de la fase dos de un plan de paz respaldado por Estados Unidos, cuyo objetivo es poner fin a la guerra en el territorio palestino. Trump afirmó en redes sociales que este consejo es “el más grande y prestigioso jamás reunido en cualquier momento y lugar”.
La formación del consejo coincide con el anuncio de un comité tecnocrático palestino de 15 miembros, que se encargará de la administración de la Franja de Gaza en la posguerra, liderado por el ex vice ministro palestino Ali Shaath.
Además, Trump ha nombrado al mayor general estadounidense Jasper Jeffers para dirigir la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) en Gaza. El plan de paz para Gaza, que comenzó a implementarse el 10 de octubre, facilitó el regreso de rehenes en manos de Hamás y el cese de hostilidades entre este grupo y las fuerzas israelíes.
La segunda fase del plan está en marcha, aunque enfrenta desafíos significativos. Para los palestinos, la cuestión central sigue siendo la retirada militar completa de Israel de Gaza, un paso que forma parte del plan pero que aún carece de un calendario específico. Por su parte, Hamás, considerado una organización terrorista por la Unión Europea y otros países, ha rechazado comprometerse públicamente a un desarme total, una condición que Israel considera innegociable.