
La administración de Donald Trump en Estados Unidos está considerando un cambio significativo en su política migratoria, que podría resultar en un aumento en los casos de revocación de la ciudadanía para aquellos que se han nacionalizado. Este movimiento se basa en la revisión de una serie de factores relacionados con la obtención de la nacionalidad.
La política de desnaturalización, que permite al gobierno estadounidense revocar la ciudadanía de personas que la obtuvieron de manera fraudulenta o mediante la omisión de información relevante, ha sido utilizada de manera muy limitada en el pasado. Según el Centro de Recursos Legales para Inmigrantes, entre 1990 y 2017, solo se registraron aproximadamente 11 casos de desnaturalización al año. Sin embargo, las nuevas directrices internas de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) indican que se espera que entre 100 y 200 casos sean remitidos al Departamento de Justicia cada mes durante el año fiscal 2026, lo que representaría un aumento drástico en la aplicación de esta política.
La desnaturalización, que se contempla en la Ley de Naturalización de 1906, permite abrir un proceso judicial contra un ciudadano naturalizado con el fin de anular su certificado de ciudadanía si se demuestra que fue obtenido fraudulentamente. Aunque esta herramienta ha existido durante décadas, su uso ha sido excepcional y se ha reservado para casos de fraude grave o vínculos con crímenes de guerra o terrorismo, según expertos citados por el New York Times.
Las nuevas directrices de USCIS forman parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para endurecer las políticas migratorias, que también incluyen restricciones de viaje y revisiones de permisos de residencia para personas de ciertos países no europeos. Un portavoz de USCIS declaró que el objetivo es combatir el fraude migratorio, aunque no se han especificado los criterios exactos para la selección de los casos.
“Iniciaremos los procedimientos de desnaturalización para aquellas personas que mientan o tergiversen sobre sí mismos durante el proceso de naturalización”, afirmó el portavoz.
Organizaciones defensoras de derechos civiles y abogados especializados en inmigración han expresado su preocupación, advirtiendo que una expansión masiva de desnaturalizaciones podría generar un clima de miedo entre los millones de ciudadanos naturalizados en Estados Unidos, quienes podrían ver cuestionados sus derechos básicos.