El gobierno de Estados Unidos desplegará a partir de mañana a agentes de inmigración para apoyar a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), que enfrenta una crisis debido a la falta de pago a sus empleados desde febrero.
Tom Homan, director interino de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), confirmó en una entrevista con CNN que esta medida tiene como objetivo aliviar la carga de trabajo de la TSA y permitir que los pasajeros pasen por los aeropuertos de manera más eficiente, cumpliendo con los protocolos de seguridad establecidos. Homan destacó que los agentes de ICE ayudarán en tareas que no requieren conocimientos especializados, lo que permitirá a los empleados de la TSA concentrarse en sus funciones principales, como el escaneo de equipaje y la revisión de pasajeros.
La decisión de desplegar a los agentes de ICE se produce en un contexto de tensión política, ya que el presidente Donald Trump había amenazado con tomar esta medida si los demócratas no aprobaban el financiamiento para la TSA. En un mensaje en su red social Truth Social, Trump expresó su expectativa sobre la llegada de ICE a los aeropuertos, instando a los agentes a estar listos para comenzar su labor.
La crisis en la TSA se ha intensificado debido a la falta de financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que ha estado en cierre parcial durante cinco semanas. El Senado rechazó por quinta vez la propuesta de financiamiento, lo que ha llevado a muchos empleados de la TSA a solicitar bajas o incluso a renunciar, resultando en largas colas en aeropuertos clave como el de Atlanta, el JFK de Nueva York y el de Nueva Orleans.
La negativa de los demócratas a financiar el DHS se originó tras incidentes trágicos en enero, cuando dos ciudadanos de Mineápolis fueron asesinados por agentes federales durante redadas migratorias. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y tensión en torno a las políticas migratorias del gobierno de Trump.

