
La asimetría entre las industrias automotrices de Argentina y Brasil se refleja en ventas e inversiones, destacando el avance hacia la movilidad sustentable en Brasil.
Desde Tatuí, Brasil, la comparación entre la industria automotriz de Argentina y Brasil revela diferencias significativas en varios aspectos, especialmente en términos de ventas anuales e inversiones realizadas por las marcas en ambos países. En el ámbito de las ventas, Brasil supera ampliamente a Argentina, con un mercado que vende aproximadamente 2 millones de vehículos particulares y comerciales livianos al año, en contraste con los 450,000 vehículos vendidos en Argentina. En cuanto a las inversiones, Brasil ha anunciado más de 20,000 millones de dólares para los próximos años, mientras que Argentina no ha alcanzado los 5,000 millones de dólares en este mismo periodo.
Estas diferencias no solo se deben al tamaño de los mercados, sino también a las políticas de desarrollo y regulaciones estatales. A pesar de los cambios en el signo político, Brasil ha mantenido una coherencia en su método de crecimiento a través de diversos programas de incentivos. Un ejemplo de esto es el programa MoVer (Movilidad Verde), que tiene cierta equivalencia con el Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI). Este programa, aprobado recientemente, apoya impositivamente proyectos sustentables y ofrece subvenciones directas a las empresas que decidan invertir en este tipo de iniciativas. Sin embargo, es importante señalar que este apoyo no incluye beneficios gubernamentales para la inversión en el desarrollo y exportación de tecnologías automotrices.
En el contexto de la industria automotriz, Ford cerró sus tres plantas en Brasil en enero de 2021, lo que incluyó la cesación de la producción de modelos como el EcoSport y el Ka, así como de motores. Anteriormente, la compañía también había cerrado una planta dedicada a la producción del modelo Fiesta y camiones Cargo. A pesar de la pérdida de algunos puestos de trabajo, Ford no ha desaparecido del mercado brasileño; en cambio, ha reconfigurado su operación, creando grandes centros tecnológicos en Camaçarí, Salvador y Tatuí. Este último es conocido por su famosa pista de pruebas de 60 kilómetros, que incluye circuitos de tierra y asfalto, y ha estado en funcionamiento durante 30 años.
En la actualidad, Ford fabrica en Sudamérica la pick-up Ranger en su Centro Industrial de Pacheco, desde donde exporta unidades a varios mercados, siendo Brasil uno de los principales destinos. En la planta de Pacheco, trabajan alrededor de 3,300 empleados, incluyendo operarios y personal administrativo. La compañía tiene planes de sumar otras 1,000 personas cuando inaugure su cuarto centro de desarrollo, lo que se espera ocurra en el transcurso del próximo año. Con la estructura actual, Ford logró exportar 100,000 unidades en 2023, de las cuales el 75% provienen de sus plantas en Brasil.
A nivel tecnológico, Ford cuenta con siete instalaciones en Tatuí, que incluyen ubicaciones en Australia (YouYangs), China (Nanquim), Bélgica (Lommel) y Estados Unidos. Esta extensa red se dedica a la homologación de emisiones de gases de escape y al desarrollo de tecnologías semiautónomas para vehículos. Entre los laboratorios más destacados, se encuentran aquellos que permiten comprobar visualmente los resultados del trabajo de 800 ingenieros, muchos de los cuales operan de manera remota desde la capital paulista.
Uno de los dispositivos que se ensayan es el Track App, que se equipa en el Mustang GT y permite controlar los tiempos parciales y totales en la pantalla del auto mientras se gira en el circuito, simplemente pulsando un botón en el volante. Además, se están desarrollando asistencias a la conducción para todos los modelos, así como el sistema One Pedal Drive, que se utiliza en el Mach-E, un SUV 100% eléctrico de Ford, que permite recargar la batería que alimenta los motores eléctricos.
La capacidad de probar diferentes tipos de pistas y terrenos en un amplio espacio permite que estos ensayos sean completamente seguros y se realicen en un predio que ofrece diversos obstáculos, tipos de curvas y exigencias, así como vados y pozos para pruebas off-road. Infobae tuvo la oportunidad de participar en una prueba de control de estabilidad y tracción sobre un Maverick, conducido por el piloto capacitado sudamericano Luis Gilherme Gozzani, quien llevó al límite tanto las pruebas lentas como rápidas, demostrando cómo estos sistemas contribuyen a la seguridad de los automovilistas.
Otra prueba singular es la de frenado autónomo de emergencia, que se realiza a baja velocidad, donde el vehículo debe circular a 50 km/h sin levantar el pie del acelerador y dirigirse directamente hacia un “auto fantasma”, que es una silueta de tela que representa el volumen trasero de un vehículo normal, detenido en la calzada. En esta prueba, los radares y cámaras detectan el objeto detenido y frenan automáticamente, incluso si el vehículo está activado. Esta capacidad de detección y reacción autónoma es sorprendente y se considera un aspecto fundamental en la seguridad automotriz.
Las simulaciones previas a la aceleración de componentes se realizan en un simulador estático, que consiste en una sala equipada con un habitáculo estándar abierto, rodeado de pantallas de alta definición que reproducen escenarios de Dearborn, Bélgica. Una poderosa computadora central en el simulador carga configuraciones de modelos de todo el mundo y aplica variaciones para cambiar las condiciones del suelo y la visibilidad, como lluvia o niebla, para representar diversas situaciones. Una vez realizados los ensayos, se llevan a la práctica en cualquiera de los circuitos, dependiendo de la innovación.
El banco dinámico es otra herramienta utilizada, donde se colocan cuatro ruedas apoyadas en plataformas móviles, que son comandadas desde el piso para simular suspensiones, neumáticos e incluso la carrocería, sometiéndolas a exigencias de terreno y carga, lo que permite verificar la solidez de bujes, rótulas y cerramientos de toda la carrocería en general.
Un aspecto valioso de la tecnología desarrollada es la aplicación FordPass, que permite a los propietarios conectarse con su vehículo, activar funciones, rastrearlo, agendar servicios y monitorear parámetros en línea, recibiendo alertas cuando se requiere atención. A medida que la industria automotriz evoluciona, se espera que los países que no han incentivado la llegada de automotrices tengan la oportunidad de hacerlo en el futuro.