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La sonda Parker de NASA logra un acercamiento histórico al Sol y rompe récords de velocidad

La sonda Parker establece un nuevo récord al acercarse al Sol.
La sonda Parker establece un nuevo récord al acercarse al Sol.

En un logro sin precedentes, la sonda solar Parker de la NASA marcó en Navidad una hazaña histórica al convertirse en el objeto más cercano al Sol y, simultáneamente, alcanzar velocidades que rompen récords. La nave completó su aproximación número 22 al Sol, reduciendo la distancia entre ella y nuestra estrella a solo 6,1 millones de kilómetros. Este acercamiento extremo no solo puso a prueba los límites de la tecnología humana, sino que también promete revelar misterios sobre el comportamiento del Sol que han desconcertado a los científicos durante décadas. La misión principal de la sonda es acumular récords y estudiar en detalle la atmósfera exterior conocida como corona.

Este sobrevuelo tuvo que soportar temperaturas de hasta 980 grados Celsius para recopilar datos cruciales. Uno de los objetivos intrigantes de la misión busca resolver “el problema del calentamiento de la corona“, según los operadores de la nave. Según las teorías estelares estándar, la temperatura debería disminuir a medida que uno se aleja del núcleo, la fuente primaria de energía. Sin embargo, esta lógica es desafiada: mientras que la superficie (la fotosfera) tiene alrededor de 4.100 grados Celsius (7.400 Fahrenheit), la corona puede alcanzar temperaturas de 2 millones de grados Fahrenheit (1,1 millones de Celsius). Esta anomalía plantea preguntas fundamentales sobre los mecanismos que calientan la corona, y la sonda está diseñada específicamente para recoger pistas que podrían ayudar a resolver este enigma. Los científicos creen que comprender este fenómeno ampliará nuestro conocimiento sobre las estrellas y podría tener aplicaciones prácticas en la predicción de fenómenos solares, como las tormentas geomagnéticas, que afectan las comunicaciones y las redes eléctricas en la Tierra.

Además de acercarse al Sol, la sonda también rompió su propio récord de velocidad. Durante su paso, alcanzó 692.000 kilómetros por hora, superando la marca anterior de 635.266 kilómetros por hora establecida en septiembre de 2023. Para poner estas cifras en perspectiva, la sonda viajó unas 300 veces más rápido que el máximo de un avión de combate moderno, el Lockheed Martin F-35. Este asombroso logro fue posible gracias a siete impulsos gravitacionales proporcionados por sobrevuelos previos a Venus, el último de los cuales ocurrió en noviembre de 2024. Aunque lo planeado, la sonda perdió contacto durante una etapa crítica, algo previsto debido a las intensas condiciones del Sol. La confirmación de que sobrevivió llegará el 27 de diciembre, manteniendo en suspenso a los ingenieros que esperan noticias de que continuará con al menos dos más sobrevuelo programados para marzo y junio de 2025. Las aproximaciones finales estarán casi tan cerca como estuvo en esta ocasión, viajando a distancias similares y recopilando datos que transformarán nuestra comprensión del astro rey.

El viaje comenzó de manera audaz: explorar una región cercana jamás alcanzada en el espacio. Desde entonces, ha superado las expectativas al proporcionar información valiosa que impulsa el viento solar y otros fenómenos relacionados con la actividad estelar. El “problema de la corona” es uno de los muchos enigmas que la sonda ayuda a desentrañar, aseguran los científicos. Otros objetivos incluyen cómo se aceleran las partículas solares, las estructuras de plasma y cómo interactúan los campos magnéticos con la corona. Cada uno de estos aspectos tiene implicaciones significativas para los fenómenos solares, ya que las eyecciones de masa coronal pueden desencadenar tormentas geomagnéticas capaces de causar apagones masivos y afectar los sistemas de navegación global. Al obtener un entendimiento profundo, la sonda amplía el conocimiento científico y fortalece la capacidad de anticipar y mitigar los efectos en el planeta.

“Hasta hace poco, simplemente teníamos tecnología. Desde 2018, todo eso cambió con el lanzamiento de la Parker. Esto ha revolucionado nuestra comprensión del Sol“, explicó Nour Rawafi, científica del proyecto en el Laboratorio de Física Aplicada (APL) de la Universidad Johns Hopkins, durante una entrevista en TED Radio Hour a principios de mes. Este regalo navideño para la ciencia, que se produjo en la Nochebuena, representa un hito tecnológico y es un testimonio del ingenio humano. La sonda, lanzada con materiales de vanguardia, está diseñada para resistir condiciones extremas y hostiles. Su escudo térmico avanzado le permite operar y protege sus instrumentos, lo que redefine la exploración espacial. Esta será la última, pero no menos emblemática, misión de la Parker. El “beso” de Navidad nos recuerda la curiosidad y el esfuerzo humano que nos llevan a lugares que antes parecían inalcanzables. Con cada dato transmitido, la sonda cumple su propósito original y abre nuevas puertas, estableciendo una base sólida para futuras misiones que deseen descubrir los secretos profundos del universo.

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