
El arquitecto chileno Smiljan Radić ha sido galardonado con el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura 2026, convirtiéndose en el segundo compatriota en recibir este reconocimiento, tras Alejandro Aravena, quien lo obtuvo hace diez años. Este premio, considerado el “Oscar de la Arquitectura”, fue otorgado por la Fundación Hyatt, que destacó el talento y la visión de Radić, así como su compromiso excepcional con el arte arquitectónico.
La Fundación Hyatt subrayó que la obra de Radić “encarna estos valores en su forma más radical y esencial”, lo que resalta su enfoque innovador y su capacidad para realizar contribuciones significativas al entorno y a la humanidad. El propio Radić describió su trabajo como “una investigación única, guiada por principios fundamentales y una narrativa no lineal”, enfatizando la importancia del contexto y la comprensión antropológica en su arquitectura. Para él, el lugar no es solo un espacio físico, sino una “convergencia de historia, práctica social y circunstancias políticas”.
Nacido y criado en Santiago, Radić proviene de una familia de migrantes croatas y británicos, lo que le ha proporcionado una profunda conciencia de pertenencia. Su formación académica en arquitectura comenzó en la Universidad Católica, aunque no logró graduarse en su primer intento en 1989. Posteriormente, completó sus estudios en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia. Su carrera profesional despegó en 1995, cuando fundó su propio estudio.
Entre sus obras más reconocidas se encuentran el restaurante Mestizo en el Parque Bicentenario de Vitacura, el Teatro Regional del Bíobío en Concepción y la bodega de la Viña Vik, ubicada cerca de Millahue. A nivel internacional, su trabajo incluye el Pabellón de la Serpentine Gallery en Londres, inaugurado en 2014, y cerca de 30 tiendas para la marca de moda Alexander McQueen. Además, su casa en Vilches, en la Región del Maule, es exhibida en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.
El Premio Pritzker es uno de los más altos honores en el campo de la arquitectura, y su entrega a Radić no solo celebra su trayectoria, sino que también pone de relieve la rica tradición arquitectónica de Chile en el ámbito global.