
El enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, Geir Pedersen, solicitó el domingo un levantamiento rápido de las sanciones occidentales impuestas al país, mientras los nuevos líderes sirios y potencias regionales y globales comienzan a delinear el camino a seguir tras la caída del presidente Bashar al Assad. El gobierno sirio ha estado bajo estrictas sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y otros países como resultado de la brutal respuesta de Assad a las protestas pacíficas antigubernamentales que comenzaron en 2011 y que más tarde se convirtieron en una guerra civil. La reciente alianza rebelde ha derrocado el férreo control del régimen, pero el país se enfrenta a una devastación profunda y a un aislamiento severo debido a las duras sanciones internacionales, que han agravado los problemas económicos preexistentes en Siria.
Desafíos en la reconstrucción de Siria
Los desafíos que enfrenta el nuevo liderazgo provisional son significativos, ya que aún no se ha concretado cómo gobernará. El principal grupo detrás de la ofensiva, Hayat Tahrir al-Sham (HTS), ha sido designado como una organización terrorista por Estados Unidos. Durante una conferencia de prensa en Damasco, Pedersen expresó que el alivio de las sanciones contribuirá a poner en marcha un proceso más efectivo tras las recientes y complicadas semanas. “Esperamos poder ver un fin que realmente podamos considerar un esfuerzo conjunto por Siria”, afirmó.
A pesar de la caída del régimen, muchas de las principales ciudades de Siria permanecen dañadas o destruidas debido a los combates. La reconstrucción se ha visto obstaculizada en gran medida por la falta de infraestructura y propiedades en áreas controladas, así como por la ausencia de una solución política. Pedersen llegó a la capital siria para reunirse con funcionarios del gobierno interino establecido por las antiguas fuerzas de oposición que derrocaron a Assad, lideradas por HTS.
Reuniones y acuerdos internacionales
Funcionarios en Washington han indicado que el presidente Joe Biden está considerando eliminar la designación de HTS como organización terrorista. El secretario de Estado, Antony Blinken, participó el sábado en una reunión de emergencia en Jordania, donde se logró el respaldo de 12 ministros de exteriores de la Liga Árabe. Durante esta reunión, se acordó que Siria debería ser gobernada de manera que respete los derechos de las minorías y de las mujeres, evitando que grupos terroristas se establezcan en el país. Además, se enfatizó la necesidad de asegurar que la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan y de destruir cualquier arma química restante.
A medida que se acerca el final del mandato de Biden, queda por ver qué estrategia adoptará el electo Donald Trump, quien tiene previsto gobernar hasta marzo, pero aún no ha definido el proceso mediante el cual se reemplazaría a los funcionarios permanentes. “Necesitamos un avance político que incluya a todos los sirios”, declaró Pedersen. “Eso, obviamente, necesita ser decidido por los propios sirios”. También subrayó la importancia de la justicia y la rendición de cuentas por los crímenes cometidos durante el conflicto, instando a la comunidad internacional a aumentar la ayuda humanitaria.
En una señal del anhelo de los sirios por regresar a la normalidad, incluso en las últimas semanas, algunas escuelas han reabierto por primera vez desde que los insurgentes marcharon sobre la capital. En la escuela Nahla Zaidan, ubicada en el barrio de Mezzah, los maestros izaron la bandera revolucionaria de tres estrellas en lugar de la anterior. “Siria está tratando de reconstruir este país para estos niños que han llegado. Aunque creo que algunos de ellos tienen miedo, vinieron a vivir las victorias del país”, comentó Maysoun Al-Ali, directora de la escuela. “Dios mediante, habrá desarrollo, seguridad y la construcción del país que todos queremos”.