Durante el conflicto en la ex Yugoslavia, un grupo de millonarios organizó “safaris humanos” en Sarajevo, donde pagaban para disparar a civiles, según un nuevo libro.
Entre 1992 y 1995, la guerra en la ex Yugoslavia dejó un saldo devastador, con más de 40.000 civiles asesinados, en su mayoría bosnios, en un contexto de limpieza étnica. Sin embargo, un reciente libro titulado “I Ceccini del Weekend” (Los francotiradores de fin de semana), del periodista italiano Ezio Gavazzeni, revela un aspecto aún más macabro de este conflicto: la existencia de “safaris humanos” donde millonarios de diversas nacionalidades pagaban para disparar a personas en Sarajevo.
Gavazzeni detalla que estos “safaris” se llevaron a cabo durante el asedio de Sarajevo, que resultó en la muerte de más de 11.000 civiles. Aunque ya existían rumores sobre estas actividades, el autor logró obtener testimonios de un participante apodado “el francés” y de un oficial bosnio que denunció estos actos a las autoridades italianas. Este oficial explicó que a finales de 1993, sus compañeros se dieron cuenta de la llegada de turistas a la ciudad fronteriza de Trieste, quienes luego se trasladaban a las colinas alrededor de Sarajevo para participar en estos actos.
El antiguo servicio de inteligencia italiano, Sismi, fue informado de la situación y, tras investigar, detuvo a algunos de estos turistas, lo que aparentemente puso fin a los “safaris” en un plazo de dos o tres meses. Sin embargo, los relatos sobre la brutalidad de estas actividades son escalofriantes. Según “el francés”, los precios para disparar a diferentes tipos de personas variaban: al inicio de la guerra, matar a un niño costaba 30 millones de liras italianas, mientras que al final del conflicto, el precio se había elevado a entre 90 y 100 millones de liras.
Los participantes de estos “safaris” incluían italianos, ingleses, belgas, rusos y estadounidenses, y se organizaban a través de una empresa con sede en Milán. Gavazzeni menciona que uno de los participantes, un empresario italiano famoso, gastó 280 millones de liras en un solo día de “caza”. Además, se rumorea que algunos actores estadounidenses también habrían estado involucrados.
Un testigo hispano, identificado como Toni C, relató que un amigo de su padre, un millonario, fue invitado a participar en estos viajes, que se describían como una experiencia exclusiva para ricos. Otro testimonio menciona que los participantes llegaban en coches de lujo y eran reconocibles por sus relojes Rolex.
A pesar de que han pasado más de 30 años desde estos horrendos eventos, la fiscalía italiana ha abierto una investigación liderada por el fiscal Alessandro Gobbis para identificar a los involucrados. Hasta el momento, tres personas están siendo investigadas, mientras se recopilan documentos y testimonios que puedan esclarecer las responsabilidades de estos actos atroces.

